¿Incentivo o castigo? Con este método puedes hacer que tu hijo no sea desobediente
Al educar a los hijos muchas pueden ser las visiones que tienen los padres para realizar este proceso, donde la manera de criar al retoño encaminarán su personalidad. Pero qué hacer cuando el regalón de la casa no se porta como debe y es desobediente. ¿Es eficiente un castigo?
La interrogante anterior sin duda ha invadido la cabeza de la mayoría de los padres. No importa cuan bien o cuan mal se porten los niños, siempre habrá un momento en que levantar un castigo será un acto necesario, pero no es la opción adecuada según los expertos.
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Para los instruidos en crianza, el castigo no es la mejor de las opciones a la hora de tener que enderezar una acción o remendar una falta. Así lo explica la psicóloga clínica y terapeuta de familia del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Susana de Cruylles, quien enfatiza en que no les “gusta hablar de castigos”.
En este sentido, la especialista considera que lo primero que se les debe instruir a los niños es especificar cuáles son las normas. De esta manera se les motiva a cumplir acciones que de no realizar suponen ciertas consecuencias, aunque hace un llamado a los padres a no desmedirse con ellas.
“Los padres no deben caer en el error de poner consecuencias desorbitadas ni estallar con ellos por estar muy estresados por los problemas del trabajo”, explicó la psicóloga a ABC.
Cuando la consecuencia es desmedida, los padres tienden a arrepentirse y quitarle el castigo “lo que también es un error porque siempre deben cumplirlo”.
Además de no ser excesivos, tampoco levantarle la mano a un niño es la mejor de las ideas. “Les estaremos enseñando que cuando uno se enfada la respuesta es pegar”, explica la experta.

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Motivación
Uno de los factores importantes para imponer una sanción adecuada al regalón es invitarlo a cumplir las normas de una forma positiva. En este sentido la psicóloga Silvia Álava sostiene que es mejor decir “cuando termines los deberes podrás encender la televisión” a la contraparte negativa: “si no haces los deberes te quedas sin tele”.
Para ella los castigos tampoco son efectivos, por lo que lo mejor es motivarlos. De esta manera el foco se invierte y el niño asumirá que “él es el que decide si quiere un premio o castigo”. Así la decisión se aleja del padre, sostiene Álava.

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Bases de una sanción efectiva
Lo primero en tener en consideración es que, siempre que se imponga una medida correctiva el niño debe cumplirla. Por eso es importante no caer en sanciones excesivas.
El segundo punto es no olvidar que será más adecuado intentar generar la acción desde un aura positiva.
En último aspecto la sanción debe ser lo más inmediata posible y acorde a su edad, colocando aprueba su aprendizaje.