Ir al cine, a un concierto o simplemente salir de fiesta, son actividades que las personas hacen para romper la rutina o simplemente pasar un buen momento.

Dichos espacios nos permiten estar en sintonía con la gente, generar nuevas emociones y liberar sentimientos en beneficio de nuestra salud.

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Según el sitio Salud 180, esas actividades logran que nos sintamos bien, a través de una experiencia compartida que genera excitación e impulsos nerviosos positivos.

Según el investigador de la Universidad de Montreal, Paul Carls, antes, la religión a través de una misma creencia, utilizaba como mecanismo de contacto entre los feligreses, expresiones de energía y emociones que los mantuviera unidos.

Las personas están permanentemente en contacto con diversos círculos sociales, ya sea en el trabajo, amigos o familia, y salir juntos es una manera de cultivar el lazo afectivo y fortalecerlos.

Por eso no es tan extraño ver grupos de personas que se reúnen en bares, conciertos o actividades al aire libre, ya que eso permite relajarse de la rutina laboral y está catalogado como “efervescencia colectiva”, necesaria para los humanos.

Según el sociólogo francés, Émile Durkheim, los líderes religiosos generaban una efervescencia colectiva, provocando felicidad y éxtasis en las personas, al ritmo de cantos y bailes.

Por eso, salir de fiesta podría ser beneficioso para las personas, tanto a nivel emocional como celular, generando endorfinas, considerada la hormona de la felicidad. Eso sí, siempre respetando los límites.