Era sólo un joven, de 19 años de edad y, por motivos que sólo el destino conoce, terminó durmiendo en las calles y siendo un vagabundo. Pero eso era mejor que la miseria que le esperaba, pues en ese tiempo fue secuestrado y pronto vivió bajo las normas de una verdadera esclavitud durante casi tres décadas.

Le exigían a dormir en habitaciones de condiciones inhumanas sin agua ni calefacción. Era obligado a trabajar desde el amanecer hasta pasadas las 11 de la noche. Asfaltado y construcción, cargando pesados materiales en sus hombros, eran sus forzadas labores.

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Lo hicieron un verdadero esclavo, con una paga miserable y constantemente amenazado con violencia y golpeado. Y no fue el único.

Es la real historia de Michael Hughes, una de las dos víctimas conocidas de una familia de viajeros y empresarios del rubro de la construcción, liderados por el padre, Patrick Joseph Connors, que lo raptaron y lo mantuvieron cautivo por 26 años.

Finalmente el hombre logró escapar, al igual que el otro hombre esclavizado, que por motivos legales, sólo puede ser llamado el Señor K, y denunciaron a Connors de 56 años, sus dos hijo Patrick Dean y William, de 39 y 36 respectivamente, y su yerno Lee Carbis de 41, una familia de secuestrados esclavistas.

“Fueron mantenidos en pésimas condiciones de vida- en un cobertizo, una cabaña de lata, un garaje, a menudo sin los servicios básicos de calefacción o agua. Ambos hombres trabajaron para Connors durante muchos años, en condiciones que no se ajustan a la normalidad para un empleado. Eran golpeados y amenazados. Ellos trabajaron largas horas haciendo laborales manuales pesadas y los retenían en la propiedad de Connors”, aseguró el Fiscal John Hipkin en la audiencia, publicó Mirror.

Eran obligados a trabajar cuando estaban enfermos o lesionados, amenazados de recibir una paliza. El fiscal dijo que literalmente eran tomados como objetos para ser abusados.

Pero la historia del señor Hughes es aún más brutal, pues de alguna manera logró tener una relación con una mujer y dejarla embarazada, pero ella fue forzada a abortar y abandona al ‘esclavo’, pues no se ajustaba a los planes de los crueles esclavistas. Todo esto en pleno siglo veintiuno.

Pero los años de dolor y sufrimiento quedaron en el pasado ya que los hechos ocurridos en la ciudad de Cardiff, en Gales, finalmente y tras casi 30 años fueron condenados.

Patrick Joseph Connors, Patrick Dean Connors y William Connors, todos de Rumney, Cardiff, fueron encontrados culpables de obligar y forzar a Michael Hughes y “Señor K” a realizar tabajos trabajos forzados. El patriarca además fue encontrado culpable de ocho cargos de lesiones corporales y cuatro de conspiración para secuestrar.Mientra que tanto Patrick Dean Connors y Lee Carbis fueron declarados culpables de un delito de secuestro.

“Aquellos que tratan de rebajar el valor de la vida al privar a otros de lo más básico de los derechos humanos deben tener claro que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para llevarlos ante la justicia. Las condenas de hoy son el resultado directo del inmenso coraje que ambas víctimas han demostrado al informar lo sucedido”, comentó Catrin Evans, jefa de la Unidad de Casos Complejo Fiscalía de la Corona de Gales.

“El sistema de justicia penal no puede deshacer lo que les ha sucedido, ni devolverles de los años que han perdido, pero esperamos que estas condenas les de algún nivel de asistencia en la medida que continúan reconstruyendo sus vidas”, cerro la abogada, sobre un caso extremadamente violento de esclavitud en tiempos modernos.