Probablemente te pasa varias veces a la semana. Te levantas para ir a algún lugar, y cuando llegas a destino no tienes idea para qué fuiste.
A veces se te ilumina la cabeza y logras recordar tu objetivo, sin embargo, otras veces simplemente no hay caso y hay que aceptar que quizá esa gran idea que tuviste no volverá jamás a tu mente.
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De acuerdo al medio inglés Metro.co.uk, no hay nada que los investigadores puedan hacer al respecto, sin embargo, sí hay algunos que se han preocupado de estudiar ese “fenómeno”, o al menos las causas que podrían provocarlo, determinando que podría ser culpa de la puerta, también conocido como “efecto frontera”.
Y es que la puerta actuaría como un “evento límite”, lo que le indicaría a nuestro cerebro que termine un “recuerdo” y comience otro. Algo así como detener e iniciar una cinta.
¿A qué vine?
Investigadores de la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, dieron con esta teoría luego de conseguir a un grupo voluntarios para jugar un videojuego no muy divertido.
En el juego, donde había 55 “habitaciones virtuales”, los voluntarios debían tomar objetos de una mesa y dejarlos en el suelo, apenas eso ocurría el objeto desaparecía. También podían dirigirse a otra mesa para dejar los objetos allí o entrar a la habitación de al lado.
A medida que avanzaban por el juego, los investigadores iban poniendo pruebas sorpresas, pidiéndoles que nombraran cualquier objeto que acabaran de recoger.
Y en ese momento es cuando se produjo el mencionado efecto, pues sus respuestas fueron más inseguras y lentas cuando los concursantes debieron moverse de una habitación a otra para tomar el siguiente objeto.
El estudio se repitió en la vida real, y los resultados fueron exactamente los mismos.
Además, una prueba adicional determinó que caminar a la habitación original no ayudará a despertar tu memoria, así que retroceder y hacer todo el recorrido nuevamente para ver si recuerdas tu objetivo, realmente no ayuda.
Y es que nuestro cerebro no puede mantener toda la información que absorbemos inmediatamente a la mano, y por eso usa lo que se llama “episodios de memoria”. Cuando te mueves de un ambiente a otro, esta se detiene y comienza a almacenar nueva información, lo que en verdad es algo genial, excepto cuando realmente quieres recordar porqué diablos subiste las escaleras.