Cuando Erika Jones tenía 18 semanas de gestación, los médicos descubrieron que su pequeña Abigail tenía Síndrome de Down y un tumor cerebral inoperable. El hecho ocurrió durante un chequeo de rutina y la devastó a ella y a su esposo, Stpehen, ya que ni siquiera sabían si iba a lograr nacer.
Lo peor de todo es que el cáncer era tan agresivo, que los médicos lo declararon como “inoperable”. Pero a pesar de todos sus miedos, Abigail logró nacer el 6 de agosto y han pasado cada día queriéndola en su hogar en Florida.
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“El neurocirujano nos recomendó que la lleváramos a casa y la cubriéramos de amor. La hemos llenado de amor y besos y lo continuaremos haciendo en cada momento que tengamos”, precisó su madre en aquel momento. Incluso, decidieron tomarse una sesión de fotos junto a la niña, no sólo para recordarla, sino que para darle apoyo a otros padres en su situación.
Pero increíblemente la familia Jones pasó de preparar su funeral, a celebrar su recuperación, tal como anunciaron en Facebook. Erika explicó a los medios locales que cuando su niña nació “comía, subía de peso y lucía genial. De ninguna forma tenía el aspecto de alguien que iba a morir”.
Así que decidieron ir al Hospital de Niños de Boston para una segunda opinión. Allí, el neurocirujano en jefe, Alan Cohen, explicó que tumores como los de Abigail pueden lucir malignos, sin necesariamente serlos. “Pensamos que no existía suficiente evidencia como para darle una sentencia de muerte”, declaró.
Así que el pasado jueves, la niña ingresó a pabellón, donde lograron extirparle el tumor por completo. Y tres días después de la operación, Abigail pudo regresar a su hogar. Este fue el mensaje de Facebook con el que le agradecieron su trabajo:
“Tengo que alardear de nuestro increíble neurocirujano, el doctor Alan Cohen. No sólo es un increíblemente talentoso, brillante y reconocido cirujano, sino que también se preocupa de sus pacientes y está completamente enamorado de Abigail”, relató.
“Él sonrió de oreja a oreja después de la cirugía, cuando nos dijo que el tumor no era maligno. Él estaba tan feliz como nosotros. Él ha visto a Abigail cada día, múltiples veces y ha invertido todo en su cuidado. Él nos trajo ayer un pijama para niños de 12 meses para Abigail, para que crezca dentro de él”, agregó.
“Abigail no podría estar en mejores manos. Estamos tan agradecidos del doctor Cohen, quien cuidó de Abigail ¡y ahora es uno de sus finales felices!”, concluyeron.