Fue en 2013 cuando la guapa actriz Patricia Rivadeneira regresó a Chile tras más de una década en Europa, primero como agregada cultural en Italia, y posteriormente, en el Instituto Italo Latinoamericano, labores que la alejaron de la actuación.

Fue aquel uno de sus principales motivos para volver, regresar al teatro, al cine y la televisión, a la profesión que había abandonado para poder cumplir de buena forma con sus nuevas funciones en el viejo continente.

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“La actuación no es algo que se pueda hacer como un hobbie. Y no era plausible hacer ambas cosas, porque a diferencia de una escritora o una pintora, es un trabajo coral, de equipo, que requiere mucho tiempo. Pero creo que fui bastante audaz al ponerme un tope para regresar. Doce o trece años. Porque después, la gente se olvida de ti. La gente joven no sabe quién soy. Más de ese tiempo hubiese sido cerrar la puerta de Chile para siempre, establecerme allá. No quise”, explica Patricia, que luego de un par de proyectos en TVN (Vuelve temprano y La poseída), decidió cruzar la Alameda y se incorporó a la exitosa área dramática de Mega, donde tendrá un rol protagónico en la nueva nocturna del canal privado.

“Uno de los grandes motivos de volver a Chile es volver a actuar. Creo que, como todos los oficios o profesiones, hay que ejercerlo para desarrollarse. Y en TVN no había algo concreto para mí y yo no quería seguir esperando. Además, me queda regio el look de los años 50”, agrega la actriz que hará el rol de la mujer de Álvaro Rudolphy en la novela que precisamente estará ambiente en el conservador Chile de la primera mitad del siglo 20.

Estela Undurraga se llamará su personaje, que es la mujer de Armando Quiroga (Álvaro Rudolphy) y madre de cinco hijos.

“Ella lo admira. Es el padre de su hijo. Es una clásica esposa de los años 50. Hija de latifundista, de una familia acomodada. Ni siquiera hace acción social; hace caridad. Organiza bingos, fiestas para los pobres y tiene un marido que es muy rudo con ella. Ella sospecha que el matrimonio no va muy bien. No creo que haya leído porque era una clase aristócrata del campo chileno. Aristócratas, pero no cultos. Uno de los grandes dramas de Chile, que la gente adinerada no se culturiza”, contó sobre su nueva identidad.

Por otra parte, se dio tiempo para analizar el actual momento de la televisión chilena, especialmente en el área de ficción y en particular el horrible momento por el que pasó TVN.

“No, no veo demasiada televisión. Pero al hacer zapping no veo demasiadas diferencias entre uno y otro canal. Algo que uno diga ‘oh esto es mucho mejor o mucho peor’. Hay una media. Estoy recién llegada al canal (Mega), pero el primer golpe me dice que es claramente un canal que está creando, aunque ya tiene afirmada su área dramática”, dijo Paty antes de adentrarse en la situación del canal estatal.

“Ha sido duro. Y complicado, pero estoy segura que eso va a cambiar. Es obvio. Porque están las voluntades y porque hay mucho talento allí. A veces pienso que cuando al gobierno le va mal, a TVN le va mal, por una parte. Y creo que hubo una mala gestión que se arrastraba desde el gobierno de Piñera. Y se cometieron muchos errores, como haber dejado ir a la Quena (Rencoret). Fue un error muy grave. Además, un error de machismo. Habían unos señores que estaban en la administración que le tenían celo. Hombres que, por supuesto, ya no están. Los echaron a todos. Es un canal con una capacidad de producción y regeneramiento y con una tradición de área dramática. No hay mal que dure cien años”, cerró la estupenda actriz que podremos ver pronto en las pantallas de Mega tras el fin de Sres.Papis.