La boxeadora profesional chilena Daniela Asenjo, conocida como la ‘Leona’, posee el título mundial supermosca de la Organización Internacional de Boxeo (IBO).
Sin embargo, la deportista de 32 años, que es nacida y criada en Valdivia, es psicopedagoga con estudios en trastornos conductuales e hiperactividad y antes de dedicarse al boxeo, se dedicó a la música desde los 7 años.
“Empecé a estudiar violín, guitarra eléctrica, piano, pero mi instrumento de base siempre fue el violín, con el que me perfeccioné más”, contó en conversación con Página 7 y Radio Punto 7.
Además, explicó que “me dedicaba a tocar en orquestas, yo era más conocida, previo al deporte, en el mundo de la música. Siempre andaba tocando en el Teatro Cervantes, me tocó ir al Municipal de Santiago, recorrí escenarios muy bonitos gracias a la música. Ahora toco de forma recreativa, para relajarme”.
La pasión de la ‘Leona’ por el boxeo
Daniela se crió con sus padres, sus tres hermanas y sus abuelos maternos en Valdivia: “A mi abuelo Daniel le gustaba mucho el boxeo, de hecho lo practicaba”.
“De chica siempre fui de un carácter bien rudo, yo era la niña que no permitía abuso, dentro de mis apodos eran la fiera, la ruda, la que defendía a las compañeras y a mis amigos”, recordó.
Gracias a su forma de ser, a los 15 años buscó un club de boxeo en su barrio, “pero en ese entonces el instructor me dijo que no entrenaba mujeres, porque no era un lugar propicio, algo que era muy propio de la época. Me fui enojada y frustrada a la casa, porque yo quería aprender a pelear bien”.
“Cuando cumplí 18 y salí del colegio dije ‘tengo que buscar un deporte o alguna actividad física’, porque quería cambiar mi estilo de vida, quería estar un poquito más saludable. No me sentía bien, sobre todo sicológicamente”, expresó.
Uno de sus primos practicaba kickboxing, que es boxeo con patadas, y decidió probar en ese deporte, “pero siempre me gustó pelear de pie y golpes de puño, entonces cuando empecé a practicar boxeo dije que esto es lo que necesitaba en mi vida”.
“Me puse los guantes y nunca más me los saqué. Yo quería entrenar, pero también quería pelear, subirme a un ring para conocer la sensación y a los seis meses de práctica hice mi primera pelea amateur en Santiago”, explicó Asenjo.