El actor Gerard Butler debutó en el cine con Mrs. Brown (1997), cuando estaba cerca de cumplir 30 años. Su carrera avanzó rápidamente, pero en un punto los productores de una cinta le pidieron someterse a una cirugía reparadora.
Lo anterior porque el protagonista de la recordada película 300 contrajo otitis en su infancia. Como los médicos no supieron controlar la infección, aquello terminó causándole tinnitus: la misma enfermedad que afecta a estrellas como Luis Miguel.
Dicho diagnóstico se caracteriza por la aparición de un zumbido constante o repetido, y en el caso de Gerard, además le costó la pérdida de un porcentaje importante en la audición de su oído derecho.
Cuando era adolescente, decidió someterse a una cirugía que le permitió recuperar en gran parte su nivel auditivo. Y si bien la consecuencia estética de dicha intervención no le preocupó en ese entonces, sí repercutió en su carrera futura.
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida de Gerard Butler (@gerardbutler)
Gerard Butler y su cirugía reparadora
Fue en el año 2003, cuando lo convocaron para la cinta Tomb Raider: la cuna de la vida, que Butler puso atención a la antigua operación. De hecho, los mismos productores le mencionaron la posibilidad de volver al quirófano, esta vez por una causa estética.
“Tenía una oreja muy torcida. No me había dado cuenta de que era tan visible hasta que me tuve que afeitar la cabeza para esa película. Me recomendaron que lo solucionara”, contó el actor a IMDb.
Según detalló, una de sus orejas sobresalía mucho más que la otra. “Tuve que arreglarla”, explicó, añadiendo que la enfermedad también le había afectado la sonrisa, pues en la primera intervención le tocaron un nervio, lo que hizo que su boca pareciera torcida al mostrar los dientes.
“Conozco a un par de otras personas con sonrisas torcidas y resulta que tienen problemas de audición en un oído”, remarcó, restándole importancia a ese detalle.