“Ya no comía”: los duros últimos días de Benjamín, adolescente hallado amarrado y calcinado en Arica
El caso de Benjamín, un adolescente de 14 años encontrado muerto en el sector Las Llosyas de Arica, remeció a la comunidad y abrió un intenso debate sobre la protección de menores en situación de vulnerabilidad.
Su historia, marcada por el consumo de drogas desde temprana edad, intervenciones institucionales y reiteradas desapariciones, terminó de forma brutal.
Su cuerpo apareció amarrado y calcinado tras permanecer varios días desaparecido.
Según relata su madre, Jacqueline, los últimos días antes de su muerte fueron especialmente duros. El adolescente prácticamente había dejado de comer y su estado físico se deterioraba rápidamente.
“Los últimos días antes de que lo mataran, Benjamín ya casi no comía. Su mamá lo veía perder peso. Sin apetito. Famélico. La droga era lo único que entraba a su cuerpo”, describió personas de su entorno.
La mujer reconoce que el consumo y las constantes escapadas del hogar comenzaron cuando su hijo tenía alrededor de 12 años.
“Se nos escapó de las manos porque como consumía droga se iba para la calle”, admitió, de acuerdo a BioBioChile.
La historia de Benjamín, adolescente hallado amarrado y calcinado en Arica
Benjamín dejó el colegio cuando cursaba octavo básico y comenzó a relacionarse con jóvenes mayores. Según su madre, lo que partió con marihuana derivó en el consumo de pasta base y otras sustancias.
“Nosotros, su hermano, su papá, todos le aconsejábamos: ‘Hijo, esto no te llevará a nada, la droga es mala. Eres tan niño’. Pero el Benja nunca quiso hacer caso”, recordó Jacqueline.
El adolescente respondía con indiferencia. “Decía que él quería vivir la vida, que a él no le interesaba. Él quería vivir a su manera”.
Ante la compleja situación, el Tribunal de Familia ordenó su derivación al Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
Durante ese proceso, Benjamín pasó en total 176 días internado en unidades de psiquiatría en distintos periodos, en un intento por tratar su adicción.
Sin embargo, su madre asegura que el sistema nunca logró contenerlo. Incluso sostiene que su hijo jamás alcanzó a permanecer en una residencia, pese a que desde el servicio aseguran que estuvo tres días antes de escaparse.
La situación se agravó cuando el adolescente comenzó a recibir amenazas. En una ocasión, incluso le dispararon en un pie, hecho que lo mantuvo hospitalizado cerca de un mes.
Tras recibir el alta, según el relato de su madre, funcionarios intentaron trasladarlo a una residencia, pero el traslado terminó abruptamente cuando el menor bajó del vehículo en medio de una crisis.
Desde ese momento, Jacqueline asegura que su hijo pasó largos periodos en la calle.
A mediados de febrero, Benjamín desapareció. Su madre presentó una denuncia por presunta desgracia ante la Policía de Investigaciones, mientras que el servicio de protección también alertó a Carabineros.
El caso acumulaba al menos doce alertas por desapariciones previas. Jacqueline recuerda que desde el primer momento sintió un mal presentimiento.
“El Benja estaba bien, si de repente se me perdió”, lamentó.
La peor noticia llegó semanas después. El cuerpo del adolescente apareció en Las Llosyas. La autopsia estableció que murió el 16 de febrero por asfixia mecánica por ahorcamiento.
El fiscal regional de Arica, Mario Carrera, calificó el crimen como especialmente violento.
“Por la forma del homicidio y las circunstancias en que se produjo el hallazgo del cadáver, se da cuenta que no se trató de un homicidio ocasional”, explicó, agregando que se trataría de una muerte planificada que incluso podría involucrar actos de tortura.
Entre las hipótesis que investiga la fiscalía aparece un posible vínculo con el narcotráfico y una deuda por drogas.
Hasta ahora, no existen detenidos.