“Vengo a entregarme”: revelan declaración de autor confeso del crimen de bailarina de Música Libre
El autor confeso del crimen de la histórica bailarina de Música Libre , María Angélica Ascui, llegó hasta la Segunda Comisaría de Castro para confesar cómo perpetró el asesinato.
Identificado como Andrés Mauricio Hernández Toro, colombiano de 47 años, relató que había llegado hace cuatro meses a una cabaña en la ciudad de la isla de Chiloé, la cual consiguió a través de un amigo.
Justamente, el inmueble pertenecía a María Angélica Ascui, quien se dedicaba al rubro del turismo y poseía varias cabañas.
Al lado de Hernández Toro vivía la exbailarina de Música Libre. De acuerdo con su declaración, la mujer le habría propuesto venderle el inmueble por $40 millones.
Como una especie de pastel, el “parcero” —como era apodado Hernández Toro— le ofreció poco menos de $4 millones, que representaban todos sus ahorros. El resto del dinero lo pagaría mensualmente, como una forma de dividendo.
El hombre detalló que frecuentemente se reunía con María Angélica y, en una de esas ocasiones, la mujer le habría confesado sus graves problemas financieros, específicamente el embargo de sus cabañas, incluida la que “le había vendido”.
El “parcero” se sintió engañado y le exigió la devolución de su dinero, pero Ascui no se lo entregó.
Durante la semana del 17 de febrero, según el imputado, se vieron todos los días: lunes, martes, miércoles y jueves, día en que la asesinó.
“Yo era carnicero en Colombia”
“Vengo a entregarme, yo maté a la mujer que encontró bajo el puente. No puedo más con la culpa”.
Ese jueves, Andrés volvió a exigir la devolución de su dinero a María Angélica, lo que desató una discusión. “Me dijo que si ella perdía, yo también. Y sin mediar provocación, me pegó una cachetada”, declaró Hernández.
“Ante la agresión, saqué una lima de motosierra que tenía en el bolsillo trasero de mi pantalón y se la enterré en la costilla izquierda. No la vi sangrar, ella tampoco se quejó. Pero nuevamente me pegó una cachetada y eso me dio rabia. Ya no fue una sola vez que le clavé la lima, fueron muchas. Todas en la costilla izquierda”.
Según su relato, la mujer cayó tendida sobre la cama y, pese a la gran cantidad de puñaladas que recibió, quedó con vida.
“María me dijo que acabara con su sufrimiento”, afirmó Hernández.
Para “hacerle caso”, fue a su cabaña y buscó una espátula para raspar. Con ella, le cortó el cuello. “Ahí María dejó de sufrir”, sostuvo.
Tras el crimen, el “parcero” se fue a dormir. Luego, limpió la habitación y envolvió el cadáver de María Angélica en un cobertor.

“Al cargarla, me di cuenta de que era muy pesada”, declaró en la comisaría. Por lo mismo, afirmó que la desmembró y puso sus extremidades en bolsas de basura.
“En Colombia era carnicero, por eso no me costó hacer lo que hice ni me dio asco”, confesó.
Al día siguiente, cargó el maletero del auto de la víctima y se dirigió al puente San Pedro en Pastahué. Allí, lanzó parte del cadáver envuelto en el cobertor, amarrado con alambre, y luego las bolsas de basura.
El resto ya es historia conocida. El martes de esta semana, cinco días después del brutal crimen, los restos fueron hallados. Y el miércoles, Andrés Hernández se entregó.
De inmediato, fue detenido y puesto a disposición de la justicia. Su formalización, en tanto, fue aplazada hasta el domingo, a la espera de la autopsia de la exbailarina, entre otras diligencias.