“Pasaba en la puerta mirando”: vecinos recuerdan actitud de imputado por crimen de Mariana Sepúlveda
Nuevos testimonios surgieron en torno a Ghislain Quiroz, imputado por la desaparición y crimen de Mariana Sepúlveda, joven cuyo rastro se perdió en Conchalí.
Esta vez, antiguas residentes del Pasaje Logroño, lugar donde ocurrió la desaparición, recordaron cómo era el comportamiento del acusado durante los años en que compartieron el mismo barrio.
En conversación con Contigo en la Mañana, las mujeres coincidieron en describirlo como una persona reservada, de pocas palabras y que mantenía escaso contacto con otros vecinos.
Exvecina descartó cercanía entre Ghislain Quiroz y Mariana Sepúlveda
Una de las personas que entregó su testimonio fue Valentina González, quien explicó que conoció desde niña a la familia del imputado.
“En el pasaje había pocos niños. Yo vivía ahí desde los 9 años. Antiguamente podías salir y compartir. Yo salía frente a mi casa, ellos frente a la suya. Después fuimos creciendo y fuimos compartiendo cosas de adolescentes”, señaló.
Según recordó, ambas familias mantuvieron cercanía debido a distintas actividades del sector. “Por ahí había una parroquia cerca, nos cruzábamos, porque era una familia muy católica también. Cuando más grandes, a veces estudiábamos juntos. Mis papás me dejaban ir a muy pocas cosas, sus papás lo mismo, entonces nos cruzábamos. Crecimos juntos”, agregó.
Sin embargo, González fue enfática al descartar que durante esos años hubiese observado algún vínculo entre Quiroz y Mariana Sepúlveda.
“El Ghislain siempre pasaba mucho en la puerta de la casa, porque todas las puertas de nosotros generalmente estaban abiertas. Como no compartía mucho con todos, él miraba, pero si tenía o no una relación con la Mariana, de ninguna manera, cero posibilidad. Ni siquiera de amistad. Yo pasé muchos días dentro de esa casa y jamás vi a la Mariana ahí”.
“Era un tipo calladito”
La exvecina también recordó el apodo que Quiroz tenía durante su juventud y la impresión que generaba entre quienes lo conocían.
“Le decíamos Cuy, porque era tan pequeñito y delgadito. Él era un tipo calladito, pero nada raro, más selectivo para conversar, tal vez tímido, pero era cariñoso, dulce, calladito, pero nada más que eso”, indicó.
Una segunda exresidente del sector habló con el matinal bajo anonimato y entregó una descripción similar.
“Con la hermana mayor salíamos a vacacionar, había una relación de amistad con ella, pero él era solo un vecino. Tenía hijos chicos, a ellos los veíamos. Nada más que eso”, precisó.
Finalmente, recordó que el imputado evitaba extender las conversaciones con quienes vivían en el pasaje.
“Él siempre andaba con la cabeza agachada, saludaba, pero no era una persona que hablara mucho, que hablara con los vecinos”, añadió.