El juicio contra Nicolás Zepeda por el crimen de Narumi Kurosaki entra en su recta final en Francia, y en ese contexto, el acusado enfrentó un nuevo interrogatorio marcado por tensión, cuestionamientos directos y extensas respuestas que buscaron explicar distintos pasajes clave del caso.
Su llegada a Besanzón y el vínculo con Narumi
En primer lugar, la audiencia puso el foco en su decisión de viajar a Francia en 2016, específicamente a Besanzón, ciudad donde residía la joven japonesa. Al respecto, Zepeda aclaró que su intención tenía un carácter académico.
“En aquel momento, era para una pasantía”, explicó. Sin embargo, matizó esa idea al señalar que “no, porque si hubiera encontrado una pasantía, no me habría quedado con ella mucho tiempo, ya que se suponía que debía regresar a Japón en mayo de 2017”.
El quiebre de la relación
Luego, el interrogatorio se centró en los días previos a la desaparición de Narumi Kurosaki. En ese punto, el acusado relató el supuesto término de la relación en una habitación, describiendo un ambiente tenso.
“Empacó sus cosas y me pidió que me fuera”, afirmó. En esa línea, agregó que “cuando me pide que me vaya, veo que es lo único que puede calmar las cosas… Me doy cuenta de que no puede funcionar. Así que me voy, un poco molesto, tengo mi orgullo”.
A pesar de ese quiebre, Zepeda insistió en que existía una dinámica ambivalente entre ambos. “Había cierta ambivalencia. Hice un gran esfuerzo por volver a verla, íbamos a restaurantes, íbamos a su habitación, todo iba bien… Pero sabíamos que iba a terminar”, sostuvo, consignó Meganoticias.
Cuestionamientos y respuestas firmes
Con el avance de la jornada, las preguntas apuntaron a inconsistencias en su relato y a sus movimientos posteriores.
En ese escenario, la abogada de la familia Kurosaki lo enfrentó directamente sobre su eventual responsabilidad.
Zepeda respondió con firmeza: “Le he dado mi verdad. Entiendo que no le satisfaga, pero yo no la maté. La amaba profundamente. Soy incapaz de hacerle daño”.
Asimismo, abordó sus desplazamientos tras salir del campus. “Estaba dando vueltas en círculos”, indicó, añadiendo que “recuerdo que me pidió el día anterior que le comprara ese billete (a Lyon). Creo que, en cierto modo, era una forma de mantener el contacto”.
El momento más tenso: Nicolás Zepeda se quiebra
Hacia el cierre del interrogatorio, el acusado evidenció un fuerte impacto emocional. En ese momento, expresó su frustración frente al proceso judicial y a las acusaciones en su contra.
“Me cuesta expresar mis emociones. Soy una persona racional, siempre he sido reservado, porque sé que tengo razón. Es realmente difícil transmitirles lo que he vivido, después de años de ser injustamente visto como un criminal que mató a su novia. He pensado en el dolor de todos, la familia de Narumi, mi madre, mi padre, mi impotencia… Estoy cansado. No creo que tenga las palabras”, declaró.
Finalmente, lanzó una frase que marcó la jornada: “Es una pesadilla. Esta acusación ha sido un infierno desde el principio. Nunca he entendido qué pasó…”, para luego gritar: “¡Nunca lo sabremos porque no fui yo! ¡Quiero saberlo!”.
Tras ese momento, Nicolás Zepeda se quebró en la sala, cerrando una audiencia clave en la etapa final del juicio.