El caso que remeció a Francia y Chile vuelve a instalarse en el centro del debate judicial. Este martes, Nicolás Zepeda enfrentó nuevamente a la justicia francesa, en el inicio del tercer juicio en su contra por la desaparición y presunto asesinato de su expareja japonesa, Narumi Kurosaki, ocurrido en 2016.

En esta nueva instancia —ordenada tras la anulación del proceso anterior por parte de la Corte de Casación— el chileno reiteró su postura desde el primer momento.

Ante el tribunal de Lyon, aseguró con firmeza: “Niego los hechos que se me reprochan. Soy inocente. No maté a Narumi. Lucho por demostrar que es así”, consignó T13.

Un nuevo juicio contra Nicolás Zepeda marcado por dudas y errores previos

Cabe recordar que Zepeda ya había sido condenado en 2022 a 28 años de prisión por asesinato premeditado, fallo que fue confirmado en 2023 por el tribunal de apelación de Vesoul. Sin embargo, el máximo tribunal francés ordenó repetir el juicio debido a irregularidades en el proceso, específicamente por la presentación de material no informado previamente a la defensa.

Desde entonces, el imputado —de 35 años— permanece en prisión preventiva tras su extradición desde Chile en 2020.

Su defensa, liderada por el abogado Sylvain Cormier, ya anticipó que insistirá en la inocencia de su representado ante el jurado popular.

Durante la audiencia, Zepeda se mantuvo impasible mientras se leían los hechos. En la primera fila, la madre y hermanas de Narumi siguieron cada detalle con traducción al japonés, sin emitir reacciones visibles.

Para ellas, este nuevo proceso no representa una oportunidad, sino un doloroso retorno al pasado.

Así lo expresó su abogada, Sylvie Galley: “Es una pesadilla” y “no esperan nada de este nuevo proceso”, salvo que “se respete la memoria” de la joven.

La tesis de la acusación y los indicios clave

Según la fiscalía, Zepeda viajó a Francia a fines de 2016, dos meses después de terminar su relación con Narumi, con la intención de reconquistarla o, en caso contrario, quitarle la vida.

Tras vigilarla durante varios días en la residencia universitaria de Besanzón, se habría reunido con ella el 4 de diciembre. Esa noche, tras una cena, la habría asesinado en su habitación.

Aunque el cuerpo de la joven nunca fue encontrado, la acusación sostiene su caso en una serie de indicios: testimonios de estudiantes que escucharon “gritos de mujer”, datos de geolocalización, registros telefónicos y compras sospechosas, como productos de limpieza y materiales inflamables.

Además, se apunta a que el imputado habría intervenido las redes sociales de la víctima para simular que seguía con vida, mientras organizaba su regreso a Chile.

Defensa insiste en la falta de pruebas

Pese al volumen de antecedentes, la defensa insiste en que no existen pruebas materiales concluyentes, como un cuerpo o evidencia directa del crimen, por lo que solicitan la absolución bajo el principio de la duda razonable.

En esa línea, Humberto Zepeda, padre del acusado, manifestó: “Como padre, lo único que pido es que lleguemos a la verdad”.

El juicio se extenderá hasta el próximo 26 de marzo, fecha en que el tribunal deberá determinar si Nicolás Zepeda es culpable o inocente en uno de los casos más mediáticos y complejos de los últimos años.