Actualidad

“Si hay que dispararle, se le dispara”: el testimonio de Gyvens Laguerre por crimen de empresario

Gyvens Laguerre en la audiencia de formalización
AGENCIA UNO
Ver Resumen
Resumen automático generado con Inteligencia Artificial
El exintegrante de Reggaeton Boys, Gyvens Laguerre, renunció a su derecho a guardar silencio y fue clave en el interrogatorio por el homicidio del empresario Jaime Solanes en Quinta Normal. Laguerre reveló detalles sobre un conflicto por herencia entre Solanes y Miguel Ángel Cerda, padre de su expareja. Se mencionó la presencia de un guardaespaldas llamado “Víctor”, quien estaría vinculado al sicariato. La investigación apunta a que Laguerre fue un puente para la comisión del crimen. Los abogados de la familia de la víctima exigen condenas de presidio perpetuo.
Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

El viernes 19 de febrero, pocas horas después de su detención, Gyvens Laguerre, exintegrante de Reggaeton Boys e imputado por el homicidio del empresario Jaime Solanes, decidió hablar.

Renunció a su derecho a guardar silencio y enfrentó una extensa jornada de interrogatorio por un crimen ocurrido el 26 de marzo del año pasado en Quinta Normal.

Recordemos que la víctima recibió al menos cuatro disparos al llegar a su lugar de trabajo.

El autor material aún no ha sido identificado, pero la declaración de Laguerre se transformó en una pieza clave dentro de una investigación que apunta a un conflicto por herencia como posible móvil.

En su testimonio, Laguerre explicó que mantuvo una relación con Francisca Cerda, hija de Miguel Ángel Cerda.

Según relató, su entonces suegro le comentó que enfrentaba un problema legal con su cuñado, Jaime Solanes Mestre, hermano de su expareja “Loly”, debido a la distribución de una herencia familiar.

Miguel Ángel me contó que estaba molesto porque el cuñado, refiriéndose a Jaime, había ordenado que no lo dejaran entrar ni que lo atendiera la secretaria. Me dijo que había ido a hablar con él y no le abrieron”, declaró al inicio del interrogatorio.

En ese contexto, también contó que atravesaba problemas por amenazas y extorsiones, por lo que le comentó a Cerda que tenía “unos muchachos” que lo cuidaban desde octubre de 2025.

El ‘guardaespaldas’ de Gyvens Laguerre, ex Reggaeton Boys

En ese punto apareció la figura de “Víctor”, a quien describió como su guardaespaldas.

Me ofrecía cuidarme a cambio de $100.000 cada vez que iban, dependiendo del día: de miércoles a domingo o de jueves a domingo, según cuando yo estuviera en Santiago. Era un hombre de calle, estaba armado y decía que era anti-Tren, junto a sus compañeros”, afirmó.

Según su versión, en su casa se produjo una conversación clave entre Cerda y Víctor.

“Miguel Ángel le contó que tenía un problema y que necesitaba que le hiciera una pega: darle un susto a un ‘viejo pesado’ para que firmara un documento”, afirmó.

La charla subió de tono cuando, siempre según el relato, Cerda sostuvo: “Si al sujeto hay que dispararle, se le dispara; si hay que pegarle, hay que pegarle’, mientras mostraba fotografías de Solanes, vehículos y direcciones específicas”.

Tras ese encuentro, Víctor le comentó: “El viejo está loco. Le voy a pasar al ‘causa’ para que haga la vuelta”, frase que, según Laguerre, evidenció que el encargo no buscaba solo asustar.

Días después, el propio Cerda también resultó detenido.

El fiscal regional metropolitano Sur, Héctor Barros, explicó la relevancia del imputado: “Gyvens es el puente que conduce finalmente a que se pueda cometer el sicariato. Por eso es relevante la figura en este caso porque es quien permite finalmente concretar el delito y quien permite las reuniones de coordinaciones para concretar el hecho”.

Sobre Víctor agregó que es “el guardaespaldas de Gyvens, un sujeto venezolano que anda armado, funciona y operaba en el barrio Bellavista y quién consigue al disparador”.

Gyvens Laguerre relató lo que ocurrió el día del asesinato

Laguerre también relató lo que ocurrió el día del asesinato. “Me llamó en la tarde y dijo que pasaría por mi casa. No me contó que había muerto el cuñado”, señaló sobre Cerda.

Tras la visita, notó a Víctor alterado. “Le pregunté: ‘¿Qué cagada te mandaste?’. Me dijo que prendiera la tele”. Al encenderla, reconoció la noticia del crimen: “La cagaron feo, hermano. No hay marcha atrás”.

Según su declaración, días después supo en el Persa Biobío que cada ejecutor recibió entre cinco y ocho millones de pesos. En paralelo, los abogados Pablo Norambuena y Carlos Gajardo asumieron la representación de la familia de la víctima.

Gajardo afirmó a T13: “Este es un crimen de especial gravedad que exige que la investigación identifique a todos los que se concertaron para matar a don Jaime Solanes. La indagatoria va revelando que hay un motivo de herencia detrás y si esto se confirma las condenas deben ser de presidio perpetuo”.