Actualidad

Revelan perfil psicológico y antecedentes que marcaron la infancia del atacante de colegio de Calama

Hernán Meneses
Archivo
Ver Resumen
Resumen automático generado con Inteligencia Artificial
Nuevos antecedentes en el caso de Hernán Meneses, imputado por ataque en colegio de Calama donde asesinó a una inspectora y causó heridas. Meneses, diagnosticado con Trastorno de Espectro Autista a los 12 años, recibió apoyo psicológico y seguimiento médico. La defensa argumentó inimputabilidad debido a su larga medicación. Su depresión se agravó con el tiempo, refugiándose en redes sociales y planificando el ataque con escritos detallados.
Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

Nuevos antecedentes surgieron en torno al caso de Hernán Meneses, joven de 18 años imputado por el ataque ocurrido en un colegio de Calama, donde asesinó a una inspectora y dejó a una paradocente y a tres alumnos heridos.

Hernán Meneses: diagnóstico y tratamiento desde la infancia

En ese contexto, un reportaje de La Tercera reveló detalles de su historial psicológico y de los factores que marcaron su infancia.

Según el informe, Meneses recibió a los 12 años un diagnóstico de Trastorno de Espectro Autista (TEA), tras evaluaciones realizadas en el Centro HY Educa de Calama.

Bajo esa lógica, especialistas del recinto emitieron en 2021 un informe firmado por cuatro profesionales de la salud mental, donde concluyeron que el menor de edad necesitaba apoyo para sostener la comunicación social.

En esa línea, establecieron un plan de acompañamiento con psicólogo, psicopedagogo y neurólogo, además de solicitar evaluaciones anuales. Asimismo, el diagnóstico se informó a su establecimiento educacional para que los docentes conocieran su condición.

Argumentos de la defensa y tratamiento médico

Posteriormente, la defensa utilizó este diagnóstico como argumento para solicitar la inimputabilidad del joven. Según expusieron los defensores penales públicos Diego Soto y Stephen Kendall durante la audiencia de formalización, el imputado llevaba un largo periodo bajo medicación, lo que pudo alterar su juicio de la realidad.

En esa línea, el propio Meneses reportó a sus médicos episodios de agotamiento físico extremo, además del consumo de fármacos como sertralina y zoplicona. Producto de esta situación, sus tratantes autorizaron una modalidad de clases en media jornada, entre las 10:00 y las 13:15 horas.

A su vez, en un informe de julio del año pasado, el colegio indicó que mantenía apoyo académico debido a sus bajas calificaciones.

Depresión, entorno y planificación del ataque

A este cuadro se sumó una depresión que evolucionó desde un estado moderado a uno severo con el paso de los años. En ese periodo, el joven comenzó a refugiarse en redes sociales, mientras su entorno presentaba cambios que no quedaron del todo claros.

En paralelo, asistió a talleres de teatro con el objetivo de encontrar motivación y enfrentar su estado emocional. Según relató su madre, el estudiante sufría bullying en el colegio y tendía a aislarse en su habitación, manteniendo el espacio a oscuras y con las cortinas cerradas.

Finalmente, durante la audiencia de formalización, los antecedentes expuestos indicaron que Meneses no actuó de manera impulsiva.

Por el contrario, dejó escritos que evidencian una planificación previa del ataque, con la intención de perpetrar una masacre al interior del establecimiento, apuntando directamente a estudiantes de primero básico y a cualquier persona que se interpusiera en su camino.