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Juan Sanhueza Anríquez, vigía del Pesquero Cobra en el caso Bruma, es el foco de atención tras la colisión que dejó siete pescadores desaparecidos. La investigación apunta a fallas de navegación en la nave mayor, pero nuevas declaraciones revelan el peso emocional que Sanhueza cargaba. Testimonios indican que el vigía había advertido la presencia de la lancha pesquera antes del choque, contradiciendo la versión de la defensa del Cobra. Su familia relata su deterioro emocional y la angustia que sentía por el accidente, hasta que finalmente se quitó la vida. Las últimas conversaciones de Sanhueza lo vuelven a posicionar como una pieza clave en el caso Bruma.

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La figura de Juan Sanhueza Anríquez quedó en el centro de una de las aristas más sensibles del caso Bruma. El tripulante del Pesquero de Alta Mar Cobra, de 58 años, cumplía funciones de vigía durante la madrugada del 30 de marzo de 2025, justamente en el turno que iba entre las 02:00 y las 04:00 horas, cuando ocurrió la colisión con la lancha pesquera artesanal al norte de Isla Santa María, en el Golfo de Arauco.

Sanhueza no era un novato en ese trabajo. Sus compañeros lo conocían como “Guru Guru” y llevaba décadas embarcándose bajo las órdenes de Blumar S.A., la empresa dueña del Cobra. Sin embargo, esa jornada marcó un antes y un después en su vida.

De acuerdo con lo establecido por la Investigación Sumaria Administrativa Marítima de la Armada, el choque ocurrió entre las 3:07 y 3:08 horas. Desde entonces, siete pescadores oriundos de Constitución permanecen desaparecidos.

En su conclusión, la pesquisa apuntó a una falla grave en la navegación de la nave mayor. “Los hechos acreditados permiten establecer, que la causa de la colisión fue el haber efectuado una navegación deficiente en aspectos de seguridad, por parte de la guardia de puente de la nave ‘COBRA’, en circunstancias que enfrentaban una navegación nocturna (…) además de transitar por un sector reconocido como de operación de embarcaciones de pesca artesanal”, señala el informe.

Pero con el paso de los días, la atención también se volcó hacia el propio Sanhueza. El 4 de abril se le perdió el rastro cuando se dirigía a prestar declaración ante la PDI. Seis días después, su cuerpo fue hallado sin vida, y las pericias concluyeron que la causa de muerte fue suicidio.

El testimonio del vigía del Cobra

Ahora, testimonios inéditos conocidos en el marco de una causa laboral impulsada por su familia contra Blumar permiten reconstruir sus últimas horas y el peso emocional que arrastraba. Su hijo, Pablo Sanhueza, declaró ante la Brigada de Homicidios que su padre “andaba con un ánimo muy decaído y que los tripulantes que iban a bordo del Cobra tenían cierta responsabilidad en el accidente, por lo que eso mantenía intranquilo a mi papá”, informó Mega Investiga.

En ese mismo relato, Pablo recordó una conversación con Juan Vidal Parra, compañero de embarcación de su padre. Según contó, Vidal le reveló que aquella madrugada se encontró con Juan Sanhueza en el puente del barco y le preguntó “cómo estamos Juanito”, a lo que este habría respondido que “habían pasado por encima de una casa, ya que había visto unas tablas en el mar”.

La frase impactó especialmente, considerando que la defensa del Cobra ha sostenido desde el inicio que la tripulación no advirtió la presencia del Bruma, ni a simple vista ni a través de los radares.

Esa versión también se contrapone con el dictamen del fiscal marítimo Pedro Herrera, quien indicó que “en el registro de video se puede ver una luz blanca solitaria, con intensidad suficiente para ser visible”, añadiendo que “se puede establecer que esta era claramente visible por el ojo humano desde el puente del pesquero”.

Otras declaraciones

Las declaraciones de su entorno también dan cuenta del deterioro emocional que vivía Sanhueza en sus últimos días. Su hijo aseguró que su padre comentaba que “los ruidos del golpe los seguían despertando de noche” y que “los celulares de los tripulantes estaban intervenidos”. Además, le habría confiado una información especialmente delicada: “Más encima estos hueones apagan la alarma en la noche, por la sensibilidad que detecta hasta un pájaro, lo cual los despierta”, agregando que se trataba de “una conducta habitual en la madrugada, para que los tripulantes puedan descansar tranquilamente”.

La última persona que conversó con él antes de su desaparición fue Rolando Bascuñán, también compañero de navío. Según su testimonio, lo vio “angustiado” en el estacionamiento de Blumar. “Me contestó que él estaba mal con todo esto que estaba pasando, como refiriéndose a todo el suceso del pesquero Cobra con la lancha”, relató.

Luego añadió una frase que, con el tiempo, cobró un dramatismo aún mayor: “en un momento me dice como a regañadientes que se pegaría un tiro”.

Con estos nuevos antecedentes, la figura de Juan Sanhueza vuelve a instalarse como una pieza clave en el caso Bruma, no solo por el rol que tuvo como vigía en el momento del impacto, sino también por las revelaciones que dejó en sus últimas conversaciones.