Rescataron a cachorro quemado con agua hirviendo en Llanquihue: tenía diez perdigones en su cuerpo
Fausto, un cachorro de entre ocho meses y un año, permanece bajo atención veterinaria luego de sufrir graves maltratos en una localidad rural de Llanquihue, en la Región de Los Lagos.
El animal fue rescatado por el Santuario de Bananna, agrupación que también descubrió que tenía diez perdigones alojados en distintas partes de su cuerpo.
Rescatan a perrito que fue quemado con agua hirviendo
El perro fue encontrado en Loncotoro por una madrina de la organización, quien advirtió las lesiones que presentaba en el lomo, la cabeza, las orejas y las patas.
Su rescate tomó tres días, debido al miedo que manifestaba ante la presencia de personas.
Desde el santuario relataron a T13 las dificultades que enfrentaron para acercarse al cachorro. “Él estaba con muchísimo miedo, nunca habíamos visto un perrito así. Fueron tres días en que no pudimos atraparlo”, señalaron.
Finalmente, un integrante de la agrupación utilizó un dardo tranquilizante para poder capturarlo y trasladarlo hasta una clínica veterinaria. “Al final un dardeador le lanzó un dardo tranquilizante y lo trasladamos a la clínica veterinaria”, agregaron.
Según los antecedentes entregados por una vecina del sector al Santuario de Bananna, Fausto y otro cachorro habían llegado a manos de una mujer adulta mayor, quien creía que ambos eran de raza Gran Pirineo.
Sin embargo, cuando los perros crecieron, la mujer habría advertido que no eran de esa raza y habría decidido deshacerse de ellos. De acuerdo con el relato de la vecina, ambos animales se escondieron debajo de la vivienda, por lo que la dueña les lanzó agua hirviendo para obligarlos a salir.
La denuncia por maltrato animal
Uno de los cachorros continúa desaparecido, mientras que Fausto logró ser rescatado por la organización animalista.
Durante la evaluación veterinaria, los profesionales detectaron que el perro también tenía diez perdigones en diferentes zonas de su cuerpo. Solo pudieron extraer dos, ya que retirar los restantes implicaría intervenir áreas donde el procedimiento podría poner en riesgo su vida.
A las quemaduras y los impactos de perdigones se suman graves lesiones en una de sus patas. Los especialistas no descartan que estas heridas se hayan producido por un atropello u otros episodios de maltrato, por lo que también evalúan la posibilidad de amputarla.
Hasta ahora, no se ha dado a conocer la identidad de la mujer señalada como responsable de las quemaduras. Desde el santuario, en tanto, plantearon que los perdigones podrían haber sido disparados por cazadores que circulan por el sector.