“Pidieron deshacerme de las imágenes”: los desconcertantes chats que recibió familia de María Elcira
La familia de María Elcira Contreras, mujer de 86 años desaparecida en Limache hace 7 meses, dio a conocer que recibió mensajes de una persona que planteó la tesis del secuestro.
Los chats fueron enviados en septiembre, pero aún no son investigados, ya que no han sido entregados a la Fiscalía.
Según informó La Tercera, el 28 de septiembre a las 17:20 horas, un desconocido se contactó con un familiar de la longeva mujer. Decía que trabajaba en el Fundo Las Tórtolas, donde se extravió María Elcira.
¿Qué decían dichos mensajes? “Sé que ha pasado tiempo, pero esto no ha sido fácil para nosotros como trabajadores. No soporto más esta angustia de tener que vivir callado por miedo que le hagan daño a mi familia”, escribió.
Tras esto, apuntó al jefe del local: “Es él que nos tiene amenazados a todos si hablamos o llamamos a alguien, nos va a echar del trabajo y nuestras familias van a sufrir por haber hablado”, afirmó.
También planteó que a María Elcira Contreras la habrían llevado a Puerto Montt por órdenes de la persona que dirige el restorán.
Familia de María Elcira Contreras intentó contactarse con remitente de los chats
Y no solo eso, también aseguró que “me pidieron deshacerme de las imágenes de cámaras de (día) 12” y que todo obedece a un hecho planeado, en el cual, según lo que dijo en los mensajes, incluso habría funcionarios policiales relacionados.
“Yo trabajo con (nombre del administrador del local) y a este matrimonio siempre los vi en cosas turbias acá en Limache. Pero con esto ya fue demasiado. Cuando ustedes llegaron al restorán yo estaba con él y recibió una llamada. Le avisaron que venían ustedes con la señora”, indicó en los textos.
“Yo estuve hasta tarde con él y escuchaba las órdenes que daba a la gente. Después le llegaban los audios y le decían que estaban en Puerto Montt, ellos son venezolanos”, agregó.
Desde la familia de María Elcira Contreras intentaron contactarse con el mensajero y le pidieron una foto desde el restorán, para creer en su versión, algo que no ocurrió.
“Después de todo no me crees. Está bien. Me equivoqué en hablarte”, afirmó el remitente de los mensajes.