Cristian Giadach, párroco de la iglesia Divino Maestro de Rancagua, entregó su testimonio sobre la balacera ocurrida en el templo, que dejó a una persona herida.
En conversación con Meganoticias, el padre lamentó el actuar del delincuente. “Nunca habíamos visto algo así dentro de un templo… un lugar que es de paz, refugio y oración”, indicó.
De acuerdo a Giadach, todo ocurrió al cierre de la liturgia, a la que habían concurrido más de 100 personas.
“Estábamos compartiendo al final de la misa, con un grupo de 40-50 personas en una orillla… y vemos a esta persona (armada), que había estado en misa”, relató.
Ante los disparos, que fueron al menos diez, el párroco indicó que la gente reaccionó conmocionada.
“Vimos a alguien corriendo y luego escuchamos disparos. Lo primero que hicimos fue tirarnos al suelo. Muchos gritaron, señoras lloraron”.
“Obviamente, (la mayoría) eran personas adultas mayores. Había un par de niños y jóvenes, (pero) alrededor de 30 personas eran adultas mayores”, destacó.
Las reacciones ante la balacera en iglesia de Rancagua
“Muchos ya habían salido de la misa… y gracias a Dios, porque fue una misa bastante concurrida. Éramos al menos 150 personas en la eucaristía”, continuó Giadach.
“Nos quedamos un grupo pequeño compartiendo al final de la misa. Gracias a Dios tuvimos ese compartir, porque a la hora que todos salimos del templo y no estamos acá, hubiesemos tenido que lamentar una muerte en la entrada de la iglesia”.
“(El atacante) se refugió en la sacristía y la puerta impidió que este vándalo pudiera concretar el homicidio”, relató.
Recordemos que, según los primeros antecedentes del caso, el atacante tenía por objetivo a una sola víctima: el hijo de una mujer que había fallecido hace unas semanas, por un impacto de bala en la calle Rubio de la ciudad.
“Vimos y escuchamos cómo empezó a golpear la puerta… y luego a perpetrar disparos contra ella”, contó.
“Estábamos en una misa donde eran tres los contextos: los 30 años del vicario de nuestra parroquia, la misa por el Sagrado Corazón y, a la vez, los viernes siempre rezamos por los difuntos”, explicó.
“Justamente, la madre de la víctima había sido asesinada. (Por ello), estaba gran parte de su familia rezando por su alma, intentando encontrar paz. Y que a la salida de la misa se encuentre con esto… conmociona“, cerró.