El crimen de un niño de 12 años durante una encerrona en San Bernardo volvió a instalar el debate por la falta de medidas duras ante la violencia que existe en las calles. El caso también golpeó profundamente a Raúl Moya, padre de Tamara, la niña que murió en 2021 tras ser víctima de un hecho de características similares.
A cinco años de aquella tragedia, expresó su apoyo a la familia del menor de edad y advirtió que, desde su perspectiva, la seguridad no ha experimentado avances significativos.
“La percepción que tiene el ciudadano común y corriente es que la situación no ha mejorado en verdad. Seguimos siendo víctimas de la violencia, la gente sigue teniendo miedo de salir a la calle”, señaló en conversación con Carmen Gloria Arroyo.
Bajo esa lógica, Moya sostuvo que el nuevo crimen no les reabre como familia una herida que estuviera cerrada, pues aseguró que el dolor por la muerte de su hija forma parte de su vida cotidiana.
“Hablaba con el periodista que me contactó, de si esto revivía nuestro dolor; esto no revive nuestro dolor, porque nuestro dolor lo vivimos todos los días. Es algo constante, pero ver que alguien sufra lo mismo que vivimos todo este tiempo, para mí es una cuestión tremenda”, recalcó.
Las condenas por el crimen de Tamara Moya
Tres personas participaron en el delito que terminó con la vida de Tamara. Uno de los involucrados falleció, mientras que el responsable que era mayor de edad recibió una condena de presidio perpetuo calificado.
En tanto, el tercer implicado, quien era menor de edad al momento de los hechos, fue sentenciado a 10 años de internación.
Aunque la justicia aplicó las penas máximas disponibles en el caso, Raúl Moya cuestionó la proporcionalidad de la sanción contra el adolescente.
“Desde la perspectiva judicial, cualquier abogado podría declararse contento porque no se podía aspirar a más, pero yo encuentro que la condena que se le asignó al menor de edad es injusta. 10 años no me parece proporcional al daño que causó”, declaró.
Cuestionamientos a la legislación juvenil
En ese contexto, el padre de Tamara Moya apuntó a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, especialmente a las posibilidades que entrega para solicitar beneficios durante el cumplimiento de una condena.
“Como está enfocada en la reinserción más que en el castigo, transcurrido el 50% de la pena, le permite pedir beneficios y eso es este año. (…) No creo que vaya a haber algún cambio en la ley ni algún cambio en la en la postura”, cerró.
De esta manera, Moya manifestó su preocupación ante la posibilidad de que continúen ocurriendo crímenes similares, mientras las familias afectadas enfrentan de manera permanente las consecuencias de la violencia.