En un emotivo encuentro realizado este martes, la familia de Alejandro Águila, el niño de 12 años que murió tras una violenta encerrona en San Bernardo, se reunió con el general director de Carabineros, Marcelo Araya, para agradecer el trabajo que permitió identificar y detener a los responsables del crimen.

La reunión se llevó a cabo en la Dirección General de Carabineros y estuvo marcada por un profundo reconocimiento al trabajo investigativo y operativo desarrollado por la institución, así como por el acompañamiento brindado a la familia desde que ocurrió la tragedia.

Durante la instancia, los familiares entregaron un retrato de Alejandro acompañado de un mensaje de agradecimiento, el que fue leído por su padre.

Sentimos que no estuvimos solos. Valoramos el trabajo realizado para identificar y detener a los responsables del asesinato de Alejandro”, expresó.

Asimismo, destacó el apoyo recibido por parte de los funcionarios policiales durante los días más difíciles para la familia.

Queremos agradecer el lado humano en cada uno de ustedes. Su presencia durante el velatorio y el recorrido al funeral fue un gesto que jamás olvidaremos. Nos hicieron sentir protegidos y respaldados cuando nuestra familia apenas tenía fuerza”, señaló.

“Sabemos que detrás de cada procedimiento hay hombres y mujeres que sirven con vocación. Su trabajo marcó una diferencia y siempre estaremos agradecidos“, agregó Fabio, padre del niño.

El mensaje concluyó con un nuevo reconocimiento a la institución “por no dejarnos solos y acompañarnos en momentos tan difíciles”.

El crimen que conmocionó al país

Alejandro murió durante la madrugada del 23 de junio, cuando viajaba junto a su padre y una tía por el sector de Catemito, en la comuna de San Bernardo.

En ese momento, la familia fue víctima de una encerrona. Según la investigación, el pequeño quedó atrapado por el cinturón de seguridad mientras los delincuentes escapaban con el vehículo, siendo arrastrado por varios kilómetros, lo que finalmente le provocó la muerte.

Agencia UNO

En los días posteriores al crimen, Carabineros logró detener a seis jóvenes que estarían involucrados, entre ellos adultos y adolescentes. Todos quedaron sujetos a las medidas cautelares de prisión preventiva o internación provisoria, según corresponda.

Tras la tragedia, la familia comenzó a impulsar la denominada “Ley Alejandro”, una iniciativa que busca endurecer las penas para quienes participen en encerronas y otros delitos violentos cometidos en grupo, estableciendo condenas efectivas y sin beneficios, independientemente de la edad de los responsables.