Nuevos peritajes en caso de Tomás Bravo retoman tesis de la familia que fue descartada
A más de cinco años del fallecimiento de Tomás Bravo en Caripilún, Región del Biobío, la investigación podría dar un giro.
Esta vez, la Fiscalía de Los Ríos impulsó una serie de nuevas diligencias que modificarían uno de los puntos clave del caso: el lugar exacto donde murió el menor de edad.
En ese contexto, un equipo especializado, que incluye peritos de Labocar y tanatólogo, se trasladó hasta el sector de Raqui, sitio donde fue hallado el cuerpo semanas después de su desaparición.
Según se detalló, el procedimiento responde directamente a una solicitud de la familia, que busca esclarecer aspectos aún pendientes.
Bajo esa lógica, los peritajes se concentran en el estudio de insectos y larvas recolectados en el lugar del hallazgo, consignó 24 Horas.
Este tipo de análisis forense permite estimar tiempos y condiciones del fallecimiento, lo que podría resultar determinante para confirmar o descartar teorías anteriores.
En particular, los especialistas intentan comprobar una sospecha que ha persistido durante años: que el sitio donde fue encontrado Tomás no corresponde al lugar donde perdió la vida.
De confirmarse esta hipótesis, el escenario cambiaría de forma significativa. No solo se abriría la posibilidad de que el cuerpo haya sido trasladado, sino que también se reforzaría la eventual participación de terceras personas en el caso.
Cabe recordar que estas diligencias surgen luego del cierre de la primera arista judicial. En esa instancia, el único imputado, Jorge Escobar Escobar, tío abuelo del niño, fue absuelto del delito de abandono de menor con resultado de muerte.