Una mujer fue encarcelada a 11 años de prisión por casi matar a su prometido tras una serie de episodios agresivos
Se trata de Harriet Sharp, una joven de 25 años quien ejerció violencia doméstica contra su novio Martyn Brown, casi al punto de asesinarlo. Los últimos ataques se registraron en octubre del año pasado, donde intentó apuñalarlo, luego en diciembre, para sobrepasar todos los límites en enero pasado.
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En esa ocasión, fue ella quien llamó a una ambulancia, fingiendo que tenía dolores estomacales, antes que los paramédicos se dieron se dieran cuenta que Brown tenía varias heridas, incluido un pulmón perforado. De hecho, el padre de dos niños pensó que moriría esa noche.
“Si alguien en mi situación está leyendo esto, espero que salgan pronto, porque será peor con el tiempo“, señaló al portal inglés Metro.co.uk.
La mujer, oriunda de Lancashire, Inglaterra, reconoció tres ataques en contra de su exnovio, y en la corte de Preston, el juez Robert Altham, señaló que Sharp intentaba controlar todo el tiempo a su pareja y se volvía “irracionalmente violenta” luego de beber alcohol.
Y eso no es todo, pues aseguró que vio fotografías de Brown donde aparece con varias cicatrices y marcas de lesiones. De hecho, tras el último episodio de violencia, el sujeto tuvo que ser sometido a una laparotomía de emergencia (cirugía en la que se abren las paredes abdominales), para verificar que no hubiera órganos comprometidos.
Por otro lado, el fiscal Nick Kennedy reveló que la víctima está sufriendo de Trastorno de estrés postraumático y ha atentado contra su vida en más de una ocasión.
Cabe señalar que Brown presentó lesiones en su hombre, estómago, espalda, muslos, frente, pecho, abdomen, manos y también arañazos y mordidas en su cuello. Aún así, la pareja tenía pensado casarse pero cancelaron eso planes cuando en octubre tuvo que ser internado durante cuatro días nuevamente tras una agresión de su exnovia.
Por último, confesó que nunca se atrevió a denunciar ‘por vergüenza’, no obstante, actualmente hace un llamado a otros hombres a que denuncien, sin importar si les da vergüenza, pues es un círculo que jamás terminará a menos que se denuncie.