“Estamos sufriendo”: el desgarrador testimonio de la mamá de carabinero asesinado en Puerto Varas
A un mes del asesinato del suboficial mayor Javier Figueroa Manquemilla, el dolor sigue intacto para su familia.
Desde su casa en el pasaje Los Aromos, en la comuna de Purranque, su madre, Marlene Manquemilla, enfrenta un duelo marcado por la angustia y la falta de respuestas en torno al crimen que terminó con la vida del funcionario de Carabineros en Puerto Varas.
Según información recogida por BioBioChile, la mujer expresa con firmeza la promesa que le hizo a su hijo. “Yo le dije a mi hijo: ‘voy a llegar hasta lo último, hasta las últimas consecuencias’. Y lo voy a cumplir”, asegura, evidenciando la determinación que la mantiene en pie en medio del dolor.
Durante este último mes, su rutina ha cambiado por completo. Las crisis emocionales la han llevado en reiteradas ocasiones a servicios de urgencia, mientras que junto a su hija ha iniciado un proceso de acompañamiento psicológico en Osorno, apoyo que fue gestionado por Carabineros. Sin embargo, pese a esa contención, la incertidumbre en torno a la investigación la golpea con fuerza.
“Me dicen que la investigación es privada y confidencial. Pero para una mamá no puede ser confidencial. No me dicen nada… nada de nada”, lamenta.
La falta de información y la ausencia de detenidos, a semanas del hecho, aumentan su desesperación. “Por último que me digan ‘vamos avanzando’, me quedo tranquila. Pero no hay nada”, insiste.
Marlene también quiso aclarar que sus palabras no buscan generar conflictos con la pareja de su hijo. “Son amores distintos: ella como esposa y yo como mamá. Pero lo que le pasó a mi hijo… no se lo doy a nadie”, expresa, dejando en claro que su único foco está en la búsqueda de justicia.
Mamá de carabinero asesinado en Puerto Varas ahondó en su vínculo
En medio del duelo, los recuerdos se transforman en su principal refugio. Madre e hijo mantenían una comunicación constante, con llamadas y mensajes frecuentes. El último intercambio ocurrió el 14 de febrero.
“Le envié un WhatsApp y me respondió ‘gracias mamita’. Siempre conversábamos, llorábamos juntos a veces… pero yo no entendía por qué”, relata con emoción.
Con el paso de los días, asegura que su hijo alcanzó a confiarle algunos antecedentes que podrían estar relacionados con su trabajo, aunque prefiere mantenerlos en reserva hasta que la investigación avance.
Hoy, su mayor anhelo es claro: que el caso se esclarezca y que los responsables enfrenten la justicia. “No nos van a devolver a Javier, pero al menos vamos a estar más tranquilos si esas personas están tras las rejas”, afirma.
Incluso, envía un mensaje directo a quienes puedan tener información: “Que tengan conciencia. Que piensen en la familia, en todos los que estamos sufriendo”.
Este sábado, al cumplirse un mes del ataque, familiares, amigos y vecinos realizarán una velatón en su memoria en la intersección de Los Aromos con Santo Domingo, en Purranque. Será una instancia para recordarlo, pero también para reforzar una petición que su madre repite con fuerza: “Que se haga justicia. Sea quien sea. Porque se ensañaron con mi hijo”.