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Niño que pidió a juez de Cabrero un “milagro de navidad” para su padre cumple su sueño

Poder judicial
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En diciembre pasado conocimos el caso del pequeño Fernando Bravo, de nueve años, quien entregó una carta para el magistrado Eduardo Fritz, del Juzgado de Letras y Garantía de Cabrero, con una especial solicitud: quería que le dieran permiso a su papá para acampar tres días en familia.

El niño, oriundo de Monte Águila, expresó en su misiva que ese era el único regalo de Navidad que pedía, y para su sorpresa, Fritz accedió a revisar los antecedentes del padre, quien cumple desde septiembre del año pasado dos condenas de 540 y 61 días –respectivamente- por conducción en estado de ebriedad, mediante la pena sustitutiva de reclusión domiciliaria nocturna, la que se controla con tobillera electrónica.

[leetambienImg]https://www.pagina7.cl/notas/actualidad/nacional/2018/01/09/la-milagrosa-recuperacion-de-hombre-que-cayo-de-piso-21-su-esposa-se-encomendo-al-papa.shtml[/leetambienImg]

Aún así, el juez optó por analizar jurídicamente su caso y acogió la solicitud, tomando en cuenta los argumentos del niño y que el condenado había tenido un cumplimiento ejemplar de su pena. Además, la baja gravedad del delito también influyó y el cumplimiento ejemplar del condenad. “Los jueces siempre debemos aplicar el criterio. Hay que darle espíritu a la Ley. Qué mejor manera de hacer esto que en estos casos excepcionales, aunque hay que aclarar que no se le eliminan tres días de condena, solo se le postergan para el final“, expresó en esa ocasión el magistrado.

Y el día tan esperado por el pequeño finalmente llegó, pues este jueves partirá junto a su madre, Nadia González y su padre Jorge, al camping El Saltillo del Río Itata. De este modo, la familia podrá disfrutar del regalo de Navidad del niño hasta el domingo por la tarde y todos no pueden más de felicidad.

El día que Jorge recibió la noticia, su esposa recuerda y relata a LUN: “No dijo nada, sólo abrazó a Fernando y poco menos que se pusieron a llorar los dos. Nunca se imaginó que él iba a hacer eso, le dio las gracias y no lo podía creer“.

Y ese no será el único regalo que recibirá la familia, pues además la dueña del camping en cuestión no les cobrará ni un peso por los cuatro días y tres noches. Cabe señalar que los tres iban todos los años al mismo sitio, y aunque Fernando pensó que no volvería a pasar al menos por un par de años, lo cierto es que los milagros de Navidad sí existen.