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El presidente José Antonio Kast generó controversia al abordar la extensión de los humedales en el Biobío, planteando un debate sobre el equilibrio entre desarrollo, inversión y protección ambiental. Durante su participación en Impulsa 2026, cuestionó el uso de terrenos protegidos, priorizó la necesidad de invertir en la zona y agilizar proyectos de infraestructura. Kast criticó la gestión de inversiones pasadas y mencionó el proyecto de la Ruta Pie de Monte como ejemplo. Vinculó la discusión ambiental con el desarrollo portuario y llamó a cerrar acuerdos para avanzar en infraestructura. La declaración de Rocuant-Andalién como humedal urbano, cuestionada por diversos sectores, resalta la importancia de los humedales según la Convención Ramsar y el PNUMA, destacando su papel en el control de inundaciones, la conservación de biodiversidad y la mitigación del cambio climático.
El presidente José Antonio Kast abrió un nuevo debate en torno al equilibrio entre desarrollo, inversión y protección ambiental, luego de referirse a la extensión de los humedales en la región del Biobío.
Durante su participación en Impulsa 2026, encuentro organizado por la CPC Biobío, el mandatario puso como ejemplo la discusión en torno al humedal Rocuant-Andalién y planteó dudas respecto del uso que se le puede dar a terrenos protegidos.
En ese contexto, Kast preguntó: “¿Vamos a tener un humedal de 1.500 hectáreas que nadie usa? ¿O vamos a tener un buen humedal que podamos conocer y todo de 500 hectáreas?”.
Sus declaraciones surgieron mientras abordaba la necesidad de impulsar nuevos proyectos de inversión en la zona y agilizar iniciativas de infraestructura que, a su juicio, han enfrentado extensos procesos antes de concretarse, recogió BioBioChile.
Kast apuntó a priorizar las inversiones
El jefe de Estado también cuestionó la forma en que administraciones anteriores abordaron las inversiones y planteó que algunos proyectos podrían no haber recibido la prioridad necesaria.
“Quizás las inversiones no se analizaban como debían analizarse, quizás no se priorizaba como debían priorizarse”, sostuvo.
Entre los ejemplos que mencionó apareció la Ruta Pie de Monte, proyecto vial que conectará San Pedro de la Paz y Coronel y cuyas obras, según los antecedentes entregados, comenzarían en 2030 después de completar los estudios necesarios para obtener los permisos ambientales.
“Quizás el Pie de Monte no debió haber esperado 13 años para ver circular un vehículo. Y veamos, que todos nos hagamos responsables, ¿quién se oponía a Pie de Monte?”, cuestionó Kast.
El mandatario también vinculó la discusión ambiental con el desarrollo portuario de la región. “Si queremos pensar en la inversión portuaria, necesitamos antepuertos y hay una tremenda discusión que es razonable y legítima, pero hay que cerrarla”, afirmó.
Finalmente, apuntó a la necesidad de alcanzar acuerdos para avanzar en distintos proyectos de infraestructura.
“¿Cómo vamos a mejorar la ruta interportuaria? Yo lo único que puedo decir es que hay situaciones concretas que requieren la voluntad de todos y hoy día se están dando esas voluntades”, agregó.
Las palabras de Kast se relacionan con la discusión que existe en torno a la declaratoria de Rocuant-Andalién como humedal urbano, superficie que alcanza aproximadamente las 1.377 hectáreas.
La declaración ha generado cuestionamientos de sectores oficialistas de la zona y también oposición desde el Gobierno Regional.
¿Por qué son importantes los humedales?
De acuerdo con la Convención sobre los Humedales (Ramsar), estos ecosistemas cumplen funciones esenciales tanto para las personas como para la biodiversidad. Entre sus beneficios se encuentran el control de inundaciones, la recarga de aguas subterráneas, la provisión de agua dulce, la conservación de biodiversidad y la mitigación del cambio climático.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/UNEP) también destaca que los humedales pueden actuar como grandes “esponjas”, absorbiendo el exceso de agua y liberándolo lentamente, lo que ayuda a reducir el impacto de inundaciones. Además, contribuyen a mejorar la calidad del agua al retener contaminantes y almacenan carbono.
Estos espacios son considerados ecosistemas estratégicos para enfrentar el cambio climático, proteger la biodiversidad y fortalecer la resiliencia de las comunidades.