Un sujeto multimillonario estranguló a su novia ‘escort’ luego de descubrir que ella planeaba dejarlo por otro hombre.

El corredor de propiedades, Peter Morgan, de 54 años, estaba obsesionado con Georgina Symonds, de 25. El hombre acostumbraba a darle regalos costosos, la dejaba vivir en un bungaló de su propiedad y le pagaba 10 mil libras esterlinas (8,4 millones de pesos chilenos aproximadamente), para que no viera a otros hombres.

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La corte de Newport escuchó que Morgan controlaba lo más posible a Symonds, al punto de dejar un micrófono en su casa, disfrazado de un adaptador para enchufes.

Horas antes de su muerte, Morgan escuchó a la mujer decirle a un aparente nuevo novio, Thomas Ballinger, que planeaba dejarlo.

El padre de dos hijos, está acusado de estrangular a Symonds en la casa ubicada en Llanmartin, Newport, Gales
al día siguiente, sin embargo, él niega el asesinato.

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El fiscal William Hughes, le dijo al jurado: “Fue gracias a su trabajo como escort que Georgina conoció a Peter Morgan, quien era su cliente. En ese escenario, no había exclusividad entre ambos, Georgina podía ver otros clientes y el acusado podía contratar los servicios de otras acompañantes, pero la relación pasó de ser algo profesional a algo más que eso“.

Symonds fue reportada como desaparecida luego que no se presentara a buscar a su hija a la escuela y su teléfono móvil fuera hallado bajo el asiento del auto de Morgan.

El multimillonario supuestamente le dijo a la policía. “No puedo aceptar esto. Necesito decirles que la estrangulé esta mañana. Llevé su cuerpo a la zona de Beech Hill Farm. Ella está en una casa allí. La amo demasiado“.

Durante el juicio, se supo que Morgan le dio una llave a los oficiales y les dio las indicaciones de donde había dejado su cuerpo. En tanto, las imágenes del circuito cerrado de televisión muestran a Morgan llevando el cuerpo de la mujer desde su auto a una construcción.

Por último, el fiscal indicó, respecto a la instalación del micrófono, que esa misma situación es un indicativo de la necesidad y deseo de controlar lo más posible a Georgina, hasta llegar a un punto obsesivo.

El juicio continúa.