Mujer prostituía a sus dos pequeñas hijas discapacitadas para pagar su adicción a la droga
La adicción puede llevar a las personas a cometer los actos más desquiciados y reprochables, al punto de exponer a sus propios hijos a desgracias y vejámenes.
Es el caso de una madre que fue sentenciada a 20 años de prisión por prostituir a sus dos pequeñas hijas con discapacidad cognitiva y mental, en la ciudad de Eden, Carolina del Norte, Estados Unidos.
Lee también: Madre ayudó a sobrino con quien tenía relación incestuosa a violar a su hija de 12 años
Esta horrorosa práctica era llevada a cabo por Teresa Vanover, quien cobraba a los hombres interesados entre 5 y 20 dólares (3500 – 13000 pesos chilenos aprox), por desarrollar actos sexuales con las pequeñas de 15 y 13 años respectivamente.
Aunque inicialmente usaban el dinero para pagar las cuentas médicas de su marido, pronto la mayor cantidad de dinero, sería para su adicción al crack.
Cuando el padre de las niñas murió la mayor de ellas pudo hacer la denuncia, al darse cuenta de que ya no existían cuentas que pagar.
“No tenemos que hacerlo más porque papá murió”, dijo la niña a la policía.
Finalmente la mujer confesó sus crímenes cuando fue arrestada por la policía y dejó al descubierto a sus cómplices.
Vanover llevaba a las niñas a una peluquería en el barrio, donde su dueño, Tommy Woodall, permitía que los abusos ocurrieran. El hombre fue sentenciado a 16 años de prisión.
Otro de los sujetos involucrados era Donnie Carter, de 65 años, quien se declaró culpable de actividad sexual forzada, libertinaje y actos indecentes con menores y de utilizar a una adolescente con discapacidad mental grave. Cumplirá una condena mínima de cinco años y tres meses.
Mientras que Everett Ferris Jr., de 67 años, se declaró culpable de patrocinar prostitución infantil y comisión de actos indecentes con menores de edad. Fue condenado a un mínimo de seis años y medio de prisión y 36 meses en libertad condicional.
“Fue la culpa de mamá, tengo que enfrentar las consecuencias”, fueron las últimas palabras de Teresa Vanover, de 52 años y procesada por 48 cargos, al despedirse de sus hijas.