Bajo constante amenaza del resto de las reclusas de la cárcel de Cauquenes permanece Vanessa Pamela Trigari (28), la mujer que hasta ahora figura como la única acusada de haber provocado la muerte del pequeño Ángel Márquez de 4 años, en agosto pasado.

La mujer, que permanece como imputada bajo cargos de homicidio calificado, se mantiene en la Unidad de Enfermería de la cárcel de esa ciudad, aislada del resto de la población penal. Sin embargo, desde una ventana que da hacia el resto de las internas, recibe hostigamientos y contantes amenazas, incluso de muerte, por el daño que causó al menor en Molina.

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Una fuente que la visitó en el penal, señaló que Vanesa, a pesar del ambiente hostil, está anímicamente bien y se manifestó muy agradecida del trato que ha recibido del personal de Gendarmería que está a cargo de su custodia. No obstante, se siente muy amenazada por el resto de las presas que están allí.

Que le van a pegar o que va a tener que aprender, son parte de las amenazas diarias que Vanessa recibe por intermedio de una ventana que comunica la sección Enfermería del resto de la población de la unidad carcelaria, según informó el medio Vivimoslanoticia.

Insiste en su inocencia

En la visita carcelaria de esta fuente, cuya identidad el medio prefiere mantener en reserva, Vanessa insistió en su inocencia y con lágrimas contó que todo se trató de un desgraciado accidente, en donde uno de sus hijos estaba jugando con el pequeño Ángel y se asfixió. Agregó que su único error fue haber tratado de deshacerse del cuerpo, debido al shock que estaba viviendo y que simplemente no halló qué hacer.

Cabe recordar que el pasado 29 de agosto, el Juzgado de Garantía de Molina decretó la prisión preventiva de Vanessa Trigari Torrejón.