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Muerte de carabinero Javier Figueroa: testimonio clave y prueba de ADN darían un vuelco en el caso

Muerte de carabinero Javier Figueroa: testimonio clave y prueba de ADN darían un vuelco en el caso
Agencia UNO
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El misterio en torno a la muerte del sargento Javier Figueroa en un procedimiento policial en Puerto Varas sigue sin resolverse, con la Fiscalía de Los Lagos investigando pistas clave como un testimonio decisivo y pruebas de ADN en el arma del fallecido. Inicialmente se sospechó de un posible suicidio al encontrarse un teléfono con chip desaparecido, pero nuevos antecedentes apuntan en otra dirección. Un relato crucial de su compañera revela que Figueroa reportó disparos antes de su muerte, generando más interrogantes sobre lo ocurrido aquella fatídica noche.
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A poco más de dos meses de la trágica madrugada del pasado 11 de marzo, el misterio sigue rondando la muerte del sargento segundo Javier Figueroa (quien recibió un ascenso póstumo a suboficial mayor).

El uniformado falleció en medio de un procedimiento policial en Puerto Varas y la Fiscalía Regional de Los Lagos todavía está de cabeza intentando armar el rompecabezas para aclarar qué pasó y si hubo o no participación de terceros en su deceso.

Sin embargo, el caso está lejos de estar congelado. Según detalló El Mercurio, medio que tuvo acceso directo al expediente de la investigación, hoy existen dos piezas clave que prometen dar un vuelco a la historia: un testimonio crucial y una prueba científica de ADN.

Las claves con las que se busca conocer cómo murió carabinero Javier Figueroa

Al principio de la indagatoria, las cosas se pusieron confusas. Se descubrió que la llamada alertando por personas tomando alcohol en la calle —la que motivó que los carabineros fueran al lugar— se hizo desde un celular prepago cuyo chip estaba a nombre del mismísimo Javier Figueroa.

Para sumar más misterio, días después encontraron el teléfono entre las pertenencias del fallecido, pero el chip simplemente desapareció.

Esto hizo que se pensara en un posible suicidio, una hipótesis que, con el pasar de los días y los nuevos antecedentes, ha ido perdiendo mucha fuerza.

El relato de su compañera: “Escuchó el quejido de una persona”

Una carabinera que andaba con Figueroa esa noche entregó un testimonio que es oro puro para la investigación. La funcionaria relató que, al llegar al sitio, se separaron para revisar los alrededores a oscuras.

Fue en ese momento que la situación se descontroló por completo: “Estaban a una distancia de unos cinco a seis metros aproximadamente, cuando llegó a la mitad del camino se devolvió, había otro camino, todo estaba oscuro, ahí el sargento le pide por radio las novedades”, detalla el expediente.

El relato continúa en primera persona: “escuchó por la radio que su sargento Figueroa le dice a Cenco que estaban efectuando clave 25, que es de disparos, este escuchó dos disparos. Ese mismo comunicado se lo da a su cabo primero, B.O, que andaba en otro dispositivo policial, pidiéndole que se acercara al lugar para prestar cooperación”.

La funcionaria intentó llegar rápido a rescatar a su compañero, pero la nula visibilidad le jugó en contra en los momentos más dramáticos de la noche:

“Cuando va caminando logra verlo a distancia, a unos 25 metros aproximados, estaba de pie, por la oscuridad se veía la portátil que usaba, en eso lo perdió de vista, se acercó de inmediato a su posición, como estaba oscuro, se pasó un par de metros, no veía ninguna silueta o luz que lo orientara, volvió y se quedó parado para escuchar algo, ya que el sargento Figueroa tampoco contestaba la radio, cuando se quedó en completo silencio, escuchó como el quejido de una persona”.

Para cerrar el círculo y confirmar qué pasó realmente en esa oscura esquina de Puerto Varas, la Fiscalía ordenó una prueba de ADN al arma de Javier Figueroa, que habría sido la que percutó los tiros.