8M: ¿por qué los colores morado y verde se asocian al movimiento feminista?
Cada 8 de marzo, en distintas ciudades del mundo, las calles se llenan de bandanas, carteles y pañuelos de colores morado y verde, elementos que se han transformado en parte de las movilizaciones por el Día Internacional de la Mujer.
Sin embargo, no todos conocen el origen ni el simbolismo detrás de estas tonalidades que hoy representan diversas luchas dentro del movimiento feminista.
Una de las teorías que intenta explicar el uso del color morado se remonta a una tragedia ocurrida el 25 de marzo de 1911 en Nueva York, cuando se produjo un incendio en la fábrica textil Triangle Waist Company.
El siniestro provocó la muerte de 146 trabajadores, de los cuales 123 eran mujeres, muchas de ellas jóvenes migrantes europeas que buscaban mejores oportunidades laborales, consignó Infobae.
Según los registros históricos, varias trabajadoras no lograron escapar porque las puertas del recinto permanecían cerradas durante la jornada laboral.
Algunas versiones sostienen que esta práctica se realizaba para evitar que abandonaran sus puestos, mientras que otras apuntan a que los dueños lo hacían para prevenir robos dentro de la fábrica.
En ese contexto, una versión —hasta el momento no confirmada— indica que desde la chimenea del recinto salía humo de color morado, tonalidad que se habría vinculado con las telas que se confeccionaban en ese lugar y que posteriormente comenzó a asociarse con la lucha de las mujeres.
¿Y cuál es el significado del color verde?
Junto con el morado, el color verde también ha adquirido una fuerte presencia en las manifestaciones feministas, especialmente desde comienzos de los años 2000.
Su expansión se vincula al movimiento por el aborto legal en Argentina, particularmente desde 2003 en Buenos Aires, cuando comenzó a popularizarse el uso de la pañoleta verde como símbolo de la demanda por la despenalización del aborto.
Desde entonces, este color se ha transformado en un emblema de la lucha por la autonomía reproductiva y la igualdad de género, poniendo énfasis en la legalización del aborto como una problemática de salud pública y no solo moral.
Así, tanto el morado como el verde se han consolidado como símbolos globales que representan distintas demandas históricas del movimiento feminista, especialmente durante la conmemoración del 8M.