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Una veterinaria chilena vivió un angustiante secuestro virtual que duró casi cuatro horas, donde los delincuentes usaron llamadas, mensajes de WhatsApp y hasta inteligencia artificial para simular el secuestro de la profesional y exigir un rescate de 10 millones de pesos a su familia. Todo comenzó con una solicitud para atender a un gato enfermo a domicilio, que derivó en una videollamada que cambió el tono de la situación, manteniendo a la veterinaria conectada permanentemente y bajo presión psicológica. A través de la captura de imágenes en tiempo real durante la videollamada, los delincuentes intentaron convencer a la familia de la veracidad del secuestro, pero finalmente, la intervención de la Policía de Investigaciones permitió descubrir el engaño.
Una médica veterinaria chilena vivió momentos de extrema tensión, luego de caer en un elaborado secuestro virtual que se extendió por cerca de cuatro horas.
Los delincuentes utilizaron llamadas, mensajes de WhatsApp e incluso contenido generado con inteligencia artificial para convencer tanto a la profesional como a su familia de que enfrentaban una situación real.
Todo comenzó cuando la víctima recibió una solicitud para atender a domicilio a un supuesto gato enfermo. El presunto cliente se presentó como un ingeniero y aseguró que necesitaba ayuda urgente para su mascota, detalló T13.
“Me pidieron ir a atender a un gatito enfermo, que si podía ir en una hora más a verlo, que era el único momento que tenían disponible porque más tarde trabajaba la persona”, recordó la veterinaria.
Veterinaria temió por su secuestro
Para hacer creíble la historia, los sujetos enviaron mensajes por WhatsApp y un video generado con inteligencia artificial donde aparecía el supuesto animal afectado.
Sin sospechar del engaño, la profesional acudió al lugar acordado. No obstante, apenas llegó recibió una videollamada que rápidamente cambió el tono de la situación.
“Y ahí me llaman por teléfono desde otro número extranjero y me dicen que estoy en un cartel, el ‘Cartel de Jalisco’ y que me quede quieta porque hay una transacción de droga y hay dos francotiradores mirándome”.
A partir de ese momento, los delincuentes la mantuvieron conectada de manera permanente a la videollamada. Además, le prohibieron cortar la comunicación o responder llamadas de otras personas.
“Y me dice: ‘no me cortes más el teléfono porque me vas a quemar el computador. No puedes contestar el teléfono de acá en adelante a nadie’”, contó la víctima.
Mientras mantenían bajo presión psicológica a la veterinaria, los sujetos comenzaron a contactar a sus familiares para exigir un rescate de 10 millones de pesos.
“A ellos les dijeron que yo estaba secuestrada, que eran del Cartel de Jalisco, que si no entregaba la plata me iban a cortar un pie o una mano”, afirmó al citado medio.
Según explicó el fiscal de Análisis Criminal del Biobío, Felipe Calabrano, los delincuentes aprovecharon la videollamada para capturar imágenes en tiempo real y enviarlas a la familia como supuesta prueba del secuestro.
“Como tienen el contacto con videollamada, hacen captura de estas imágenes y eso le mandan a la familia para decirle que la tienen secuestrada”.
Tanto la profesional como sus cercanos permanecieron durante varias horas convencidos de que la amenaza era real. No obstante, con el paso del tiempo comenzaron a detectar inconsistencias en el relato de los supuestos secuestradores.
Finalmente, decidieron contactar a la Policía de Investigaciones (PDI), lo que permitió establecer que se trataba de un secuestro virtual.