Una madre enfrenta la cárcel luego de admitir que envenenó a su hija recién nacida, poniendo un fuerte analgésico en su leche materna.
Rose Jones tiene 30 años y confesó haber administrado este veneno con el objetivo de hacerle daño a su hija de un año, sin embargo, negó haber hecho lo mismo con su otra hija.
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Jones, oriunda de Plymouth, Devon, Inglaterra, puso un analgésico llamado Tramadol, utilizado comúnmente para tratar dolores moderados a severos, tanto agudos como crónicos, en la leche materna de su hija, entre los meses de noviembre de 2014 y junio de 2015.
Aún no se comprueba sí hizo lo mismo con su otra hija de dos años de edad.
En la corte de Plymoth, Jones intentó echarle la culpa a su ex pareja, pero finalmente terminó aceptando la responsabilidad, y fue hallada culpable de obstrucción a la justicia, junto con cargos de crueldad y posesión de drogas.
Anteriormente, fue hallada culpable de dos cargos de fraude, incluyendo un caso donde tomó la tarjeta bancaria de otra persona y retiró dinero en un cajero automático.
La mujer será sentenciada el próximo 19 de mayo.