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La investigación “Imperio Ámsterdam” reveló detalles sobre el funcionamiento del Dispensario Nacional, supuesta organización de venta de marihuana con ganancias millonarias. Agentes del OS7 de Carabineros se infiltraron en el grupo utilizando identidades falsas, descubriendo la venta de cannabis sin control médico efectivo. Se reveló que se obtenían recetas médicas en minutos y que las ventas no se limitaban a tratamientos terapéuticos, sino que apuntaban a un consumo masivo. Líderes de la red reconocieron el crecimiento económico, proyectando utilidades importantes. Además, se expuso la solicitud de marihuana para un artista que se presentaría en Lollapalooza.
La investigación denominada “Imperio Ámsterdam” sumó nuevos antecedentes sobre el funcionamiento del Dispensario Nacional (DN), organización investigada por una presunta red de venta de marihuana que habría generado ganancias superiores a los $8 mil millones.
Entre las pruebas reunidas por el Ministerio Público aparecen los registros obtenidos por dos funcionarios del OS7 de Carabineros, quienes ingresaron a la estructura utilizando identidades ficticias para recopilar información sobre la forma de operar de la organización.
Bajo los nombres de Sofía Soto y Leopoldo Carmona, los agentes recorrieron distintas sucursales del dispensario, adquiriendo productos en locales ubicados en Las Condes, Vitacura, Concepción, Los Ángeles y Temuco, además de recintos vinculados a la red en otras regiones.
¿Qué se sabe sobre la red de venta de marihuana tras ‘Operación Imperio Ámsterdam’?
Según los antecedentes consignados por la Unidad de Investigación de Bío Bío, estas diligencias permitieron establecer que la organización habría utilizado una fachada de atención medicinal para facilitar la venta de cannabis a consumidores sin un control médico efectivo.
Uno de los primeros movimientos ocurrió el 29 de mayo de 2025, cuando Leopoldo Carmona llegó hasta una sucursal ubicada en Maipú para incorporarse como supuesto cliente.
El procedimiento para transformarse en socio del Dispensario Nacional era sencillo: presentar una copia de la cédula de identidad, pagar $10 mil y contar con una receta médica de cannabis medicinal.
Sin embargo, el funcionario no contaba con dicho documento. Según su declaración, el problema fue resuelto rápidamente por uno de los investigados, Sergio Olmedo González, quien habría gestionado una atención médica virtual en ese mismo momento.
“Tomó contacto vía telefónica con una mujer a quien se le refería como doctora, escuchando la conversación en donde le decía: ‘Hola, doctora. Pasa que tengo un cliente que necesita hora con usted que es especialista y que dentro de las posibilidades la atención fuera para hoy. ¿Existe la posibilidad de obtener una hora médica por videollamada para hoy?’”, expresó el agente.
La consulta se concretó de inmediato, pues Leopoldo pagó $30 mil por la atención médica y otros $12.500 por la compra de marihuana.
De acuerdo con su testimonio, posteriormente Olmedo le entregó un sobre con el producto adquirido.
“El dinero fue entregado por mano al investigado, donde posteriormente ingresó a una dependencia de donde extrajo un sobre de color café corcheteado, haciéndome mención de que me fuera y ocultara el sobre dentro de mi mochila que portaba y que no le dijera a nadie ya que eso no se hacía porque era delito”, declaró.
“Ella comenzó a mostrarme diferentes tipos de productos de marihuana”
Tras salir del recinto, el funcionario entregó la sustancia a sus superiores, quienes confirmaron que correspondía a marihuana.
Meses después, la agente Sofía Soto continuó con las diligencias y llegó hasta la sucursal de Vitacura, donde fue atendida por una trabajadora conocida dentro de la organización como “budtender”.
Durante esa visita, la funcionaria conoció el catálogo de productos disponibles y la modalidad de compra.
“Una vez incorporada como socia, ella me señaló el método de funcionamiento del Dispensario Nacional. Me dijo que podía comprar en cualquier sucursal a nivel nacional, las veces que yo desee comprar”, aclaró.
Junto a lo anterior, relató que en el lugar ofrecían distintos formatos de cannabis, entre ellos gotas, chocolates, gomitas y marihuana en diferentes variedades.
“Ella comenzó a mostrarme diferentes tipos de productos de marihuana, tales como gotas, chocolates, gomitas, marihuana de diferentes razas en formato de pitos y a granel”, indicó.
La agente también detalló que al solicitar uno de los productos, la trabajadora corrigió el concepto utilizado.
“Le dije que llevaría un pito y ella me manifiesta que le dicen ‘enroladitos’ y tienen de $8.000, $10.000 y $12.000, por lo que le dije que compraría uno de $8.000. Ella me corrigió, que no era ‘comprar’ sino que era ‘dispensarme’”, sostuvo.
Antecedentes claves
Posteriormente, Sofía recorrió otros puntos de la red, donde adquirió productos similares.
Sumado a esto, la organización habría emitido las recetas médicas que obtuvieron los agentes en pocos minutos mediante plataformas asociadas a la red.
Uno de los ejemplos mencionados corresponde a una conversación vía WhatsApp con Farmacannabis, empresa de telemedicina vinculada a la investigación.
En ese contexto, el expediente reveló que bastó con señalar problemas para dormir para conseguir una receta en menos de 20 minutos.
En paralelo, la Fiscalía incorporó interceptaciones telefónicas que apuntarían a que el modelo de negocio del dispensario no estaría restringido exclusivamente a pacientes con fines terapéuticos.
Durante una de las conversaciones, uno de los líderes de la organización, Andrés Astorga Rodríguez, habría reconocido que, pese a presentarse como un sistema basado en recetas médicas, cualquier persona podía acceder a los productos.
Por su parte, los investigadores puntualizaron que el diálogo demostraría que las ventas estaban orientadas a un consumo masivo y no únicamente a tratamientos médicos.
Venta de marihuana a artista de Lollapalooza
En otra comunicación, Astorga habría hablado del crecimiento económico de la red, señalando que las ventas mensuales aumentaron desde $12 millones hasta $750 millones, además de proyectar importantes utilidades.
Asimismo, otra interceptación involucró nuevamente a Sergio Olmedo, quien habría explicado que era posible adquirir marihuana antes de contar con una receta y posteriormente utilizar la prescripción como respaldo ante eventuales controles.
En la audiencia de formalización, la Fiscalía también expuso una comunicación fechada el 12 de marzo de 2026, donde una persona no identificada habría solicitado cannabis “armada o prerolls”, conocidos dentro del dispensario como “enroladitos”.
Incluso, el informe policial señaló que un artista que se presentaría en Lollapalooza habría solicitado el producto, aunque no especificó su identidad.
Finalmente, Astorga habría autorizado la entrega y señaló que el retiro podía realizarse en los locales ubicados en Colón o Emilio Vaisse.
“Estas comunicaciones son incompatibles con un sistema supuestamente cerrado y terapéutico, y demuestran, por el contrario, disponibilidad de venta al margen de los propios filtros que públicamente invoca el dispensario”, concluyó un informe del OS7 de Carabineros.