Este miércoles 11 de marzo se llevará a cabo el cambio de mando presidencial, ceremonia en la que José Antonio Kast asumirá la Presidencia de la República, sucediendo en el cargo a Gabriel Boric.
Se trata de uno de los actos republicanos más importantes del país, una tradición que se realiza desde 1826 y que está marcada por estrictos protocolos y símbolos que se han mantenido a lo largo de los años.
Entre ellos destacan la banda presidencial y la llamada piocha de O’Higgins, un emblema que forma parte del traspaso del poder.
Sin embargo, alrededor de esta última también se ha instalado con el tiempo una curiosa superstición.
La “maldición” de la piocha de O’Higgins
La llamada piocha de Bernardo O’Higgins está rodeada de diversos rumores y mitos dentro de la historia política chilena.
Según explicó el senador Iván Flores, este elemento originalmente no fue creado para el Presidente de la República, sino que estaba destinado a quien encabezara la Corte Suprema de Chile.
Con el paso de las décadas, especialmente desde 1820, el objeto comenzó a incorporarse al ceremonial del cambio de mando presidencial, convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la ceremonia.
En ese contexto surgió una superstición que ha sido comentada en distintos momentos de la historia política: la supuesta “maldición” de la piocha.
Según se comenta, cada vez que el emblema se ha caído durante el acto de cambio de mando, el gobierno que comienza su periodo enfrenta graves dificultades.
“Las dos veces que se le ha caído en pleno acto de cambio de mando, al gobierno le ha ido pésimo”, explicó Flores.
El senador recordó que esto habría ocurrido durante los mandatos de José Manuel Balmaceda y Arturo Alessandri.
Cabe mencionar que en la actualidad, el objeto que se utiliza en la ceremonia no es el original.
La piocha histórica se perdió tras el bombardeo al Palacio de La Moneda durante el Golpe de Estado en Chile de 1973, por lo que hoy se utiliza una réplica.
Por su parte, la banda presidencial fue instaurada en 1830 y con el paso del tiempo comenzó a utilizarse en conjunto con la piocha, formando así los dos principales símbolos del traspaso de mando en Chile.