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La atrevida venganza de colombiana que permitió encarcelar a asesino de su novio

Alison McKellar (cc)/ Flickr
Alison McKellar (cc)/ Flickr

Era un trabajo más, nada personal, sólo negocios. Eso debió pensar Bimbo, un asesino a sueldo colombiano que puso fin a la vida del paramédico Ángel Aparicio el 22 de febrero pasado. Sin embargo, nunca imaginó lo que pasaría después.

Era un día de verano como cualquier otro, cuando el sicario acudió a ejecutar el crimen de un reciclador de la localidad de Bosa en la capital colombiana. Sin embargo, un imprevisto lo hizo fallar: su arma no funcionó como esperaba y tuvo que huir rápidamente del lugar. Lo que no sospechó fue que una pareja, que justo pasó por el lugar en su auto, lo presenció todo.

No quería dejar rastros, por lo que el hombre no dudo en disparar a quemarropa a los testigos. Una de las balas dio en el profesional de la salud, quien murió segundos más tarde en los brazos de su novia que lo acompañaba, informó el portal Infobae.

[leetambien]https://www.pagina7.cl/notas/actualidad/internacional/2017/08/03/video-muestra-a-agentes-federales-obligando-a-joven-a-beber-potente-droga-murio.shtml[/leetambien]

La mujer quiso denunciar el hecho, no obstante, la policía colombiana no creyó en sus palabras y asumió que su novio había sido víctima de una “bala loca”.

Así fue como, en ese sentimiento de frustración, decidió hacer justicia con sus manos. Fue entonces que comenzó a investigar y colaborar con la Unidad de Investigación Judicial de Bogotá, para esclarecer el crimen.

La joven, asesorada por detectives policiales, creó un plan maestro que incluía utilizar una red social para llegar al asesino. Generó perfiles falsos en Facebook y se sumergió en el mundo del delincuente, quien operaba en la zona, hasta que logró dar con Bimbo.

Bimbo/ Sijín

Bimbo/ Sijín

Trató de conquistarlo para ganar su confianza, jugó el papel de amiga y le envió mensajes a diario. Además, le mandó fotografías de carácter sexual y logró embaucarlo con una historia falsa, en la que decía ser una delincuente, con arresto domiciliario, y que pertenecía a una peligrosa banda.

El hombre, cegado por el amor, comenzó a caer en la trampa y confesó oscuros relatos de su trabajo y los homicidios que había cometido. Las profundas confesiones del bandido no la impresionaron, hasta que escuchó la historia del asesinato de su novio. Por fin todo su esfuerzo había dado frutos.

El plan de la valiente mujer logró encarcelar al conocido criminal, y desbaratar a una banda de 15 delincuentes autodenominados Los Cápsulas, que se dedicaba al narcotráfico y los asesinatos por encargo.