Jean-Pierre Santibáñez Silva, narcotraficante que cumple una condena de siete años y medio en la cárcel de Puente Alto, volvió a quedar en la mira de las autoridades luego de que descubrieran que continuaba operando su negocio ilícito desde el recinto penitenciario.
El hombre había sido detenido en 2024, luego de que lo sorprendieran con 30 kilos de cocaína y armas de fuego. Sin embargo, su ingreso a prisión no habría detenido sus actividades, consignó CHV Noticias.
Narcotraficante coordinaba operaciones desde su celda
De acuerdo con los antecedentes de la investigación, Santibáñez consiguió un teléfono celular dentro de la cárcel, aparato que utilizaba para mantener contacto con un proveedor boliviano.
Desde allí coordinaba la importación y distribución de droga de alta pureza, cuyos paquetes estaban identificados con la figura de un delfín. Además, el condenado habría transformado a su familia en parte fundamental de la operación.
Según la indagatoria, entregaba instrucciones a su esposa y también habría utilizado a su hija de 19 años para realizar cobros a clientes y gestionar entregas de droga en la comuna de La Granja.
Millonario cargamento incautado
Las escuchas realizadas por la PDI y Gendarmería permitieron reconstruir el funcionamiento de la organización y concretar distintos allanamientos.
Los funcionarios ingresaron a la celda de Santibáñez y también registraron dos viviendas ubicadas en La Florida y Pudahuel, ambas vinculadas a su círculo familiar.
Según los antecedentes del caso, la droga incautada tendría un avalúo cercano a los $8 mil millones.
Tanto la madre como la hija fueron detenidas por tráfico y asociación criminal. Santibáñez fue formalizado en el penal y arriesga sumar otros 20 años adicionales a su condena.
Revisa una de las conversaciones:
– Oye, amorcito, ¿de qué color le pasaste la mitad al Zanahoria ayer? Porque dice que estaba malo, que lo quieren devolver la h…
– De la amarilla, mi vida… Le di a todos de la amarilla y nadie me ha reclamado
– Ya, amorcito, eso no más, para que aportemos mejor en la plata y la otra h… donde el Rogelio, que le dije que la guarde en su casa nomás la h…
– ¿Y qué hago ahora?
– Nah po’, quédense ahí haciendo sus cositas nomás po’, amor. Diviértanse. Pasan a buscar la plata donde mi primo y ahí se llevan eso y se van no más po’
– Bueno, ya mi amor