Una investigación de la PDI y la Fiscalía Supraterritorial permitió descubrir que un supuesto homicidio por encargo en una zona rural de San Clemente, Región del Maule, tenía detrás una historia distinta a la que inicialmente se creía.

En un comienzo, las diligencias apuntaban a que un empresario del sector sería la víctima de un grupo que se habría organizado para concretar un ataque. Sin embargo, los investigadores establecieron que quienes estaban en la mira eran otras personas.

Se trataba de los hermanos Rodrigo y Eduardo Pino Sepúlveda, dos sujetos con amplio prontuario policial que habían recuperado recientemente su libertad desde el penal Santiago Uno.

De acuerdo con información revelada por T13, el origen del conflicto habría surgido precisamente dentro de la cárcel, donde los hermanos presuntamente mantenían vínculos con el comercio de drogas y habrían utilizado métodos de presión contra otros internos.

Grupo arrendó vivienda para preparar el ataque

Según los antecedentes de la investigación, un grupo de personas llegó hasta una vivienda ubicada en el sector Parque del Sol de Talca, inmueble que arrendaron a través de una aplicación y que habrían utilizado como punto de reunión mientras planificaban el ataque.

El operativo policial terminó con 10 detenidos y estuvo marcado por disparos y por intentos de fuga a través de los techos de las casas del sector, una zona habitada principalmente por familias de alto poder adquisitivo.

Una de las claves que permitió avanzar en la investigación surgió a partir de un error cometido por quienes preparaban el presunto ataque.

El grupo habría considerado como un obstáculo la presencia de perros en el domicilio donde pretendían ingresar, por lo que intentaron eliminarlos antes de concretar su objetivo.

El subprefecto Claudio Reyes, jefe de la Brigada de Robos de la PDI Talca, explicó cómo ocurrió esta situación. “Ellos van al lugar y envenenan a los perros”, detalló el funcionario policial.

Sin embargo, el plan no salió como esperaban. “Posteriormente, se dan cuenta de que estos ejemplares caninos que ellos habían envenenado no eran de la casa, sino que eran vecinos”, agregó Reyes.

Este error, junto con otros antecedentes recopilados durante las diligencias, permitió a los investigadores identificar el domicilio que buscaban en San Clemente y reconstruir la presunta planificación del ataque.