Un hombre condenado por violar y abusar sexualmente de su hija, que tenía 11 años cuando ocurrieron los hechos, recibió una rebaja de 36 meses en su condena gracias a un decreto firmado por el ministro de Justicia, Fernando Rabat. De esta forma, con los casos conocidos hasta ahora, es la mayor reducción de pena otorgada por la administración del presidente José Antonio Kast.
La rebaja permitió que el agresor saliera de prisión tres años antes de lo previsto. Según informa BioBioChile, esta sería la mayor reducción que visó el Ministerio de Justicia entre los 56 condenados por delitos sexuales contra menores que obtuvieron este beneficio administrativo.
Por estos hechos, el ministro Rabat enfrentaría una acusación constitucional, un juicio político en el Congreso contra autoridades, que impulsan partidos de oposición.
Un beneficio con firma de Rabat sin aviso a las víctimas
A comienzos de esta semana, el citado medio identificó a 33 de los 56 condenados que obtuvieron rebajas por la vía administrativa, es decir, por decisión del Ejecutivo y no de un tribunal. Todos ellos están en libertad y ninguna de las víctimas fue notificada de la medida.
Los informes de Gendarmería de Chile indican que estos agresores tienen un alto riesgo de reincidencia. Algunos, según esos mismos documentos, muestran falta de empatía.
Entre los beneficiados está el padre de la menor, cuyo caso salió a la luz en 2005, cuando ella le contó los ataques a una vecina.
El caso: abusos en 2005 y condena en 2009
Los detalles del expediente los reveló el medio The Clinic. La víctima, cuya identidad se mantiene en reserva, cursaba sexto básico cuando comenzaron los abusos. Estudiaba en una escuela con internado y volvía a su casa los fines de semana.
Su madre trabajaba como empleada doméstica, incluso los domingos, y los hijos quedaban al cuidado del padre. Esas circunstancias fueron las que el hombre aprovechó para cometer los delitos.
Según se estableció en el juicio, el padre abusó de la niña en marzo de 2005 y la amenazó con matar a su madre si contaba lo ocurrido. Repitió los ataques entre agosto y noviembre de ese año. La madre, en su declaración, también confirmó episodios de violencia intrafamiliar.
Una perito que evaluó a la niña en 2007, durante la investigación, acreditó que presentaba sentimientos de inseguridad, vergüenza, culpa y desvalorización. En el juicio, además, se concluyó que el relato de la víctima fue preciso, coherente y consistente con los testigos y con los antecedentes de los peritos.
De la condena a la libertad anticipada
En marzo de 2009, el tribunal condenó al hombre a 10 años y un día por violación y a otros 10 años y un día por abuso sexual reiterado. Las dos penas debían cumplirse de manera efectiva, una después de la otra, y sin los beneficios de la Ley 18.216, que establece alternativas a la cárcel para ciertos condenados.
Es decir, la sentencia había sido pensada para que el hombre pasara largo tiempo tras las rejas, sin atajos legales. La víctima, que hoy tiene 32 años, había obtenido entonces la justicia que esperaba.
Esa situación cambió este año, cuando su agresor salió de la cárcel por el decreto que firmó Rabat, con 36 meses menos de condena.