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Un estudiante de 18 años en Calama, planificó durante meses un ataque en su colegio que terminó con la vida de una inspectora y tres adolescentes heridos. La PDI descubrió que el agresor llevaba al menos cuatro meses diseñando lo que llamaba una “masacre”, detallando sus intenciones en un cuaderno incautado por la policía. En un principio, planeaba matar a todos los alumnos y luego cambió su objetivo a atacar tanto a estudiantes como a adultos antes de suicidarse. Se encontraron armas blancas con inscripciones vinculadas a masacres escolares en Estados Unidos en su domicilio. La Fiscalía lo formalizará por un homicidio calificado y tres en grado de frustrado.

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Nuevos y estremecedores antecedentes salieron a la luz en torno al ataque perpetrado por el estudiante Hernán Meneses, de 18 años, en el cual hirió a tres adolescentes y terminó con la vida de una inspectora, en un colegio de Calama.

Las primeras diligencias de la Policía de Investigaciones (PDI) permitieron establecer un punto clave en el caso: el hecho no fue improvisado.

Había una planificación previa que el propio imputado habría desarrollado durante meses.

De acuerdo a información revelada por La Tercera, el joven llevaba al menos cuatro meses ideando lo que él mismo denominaba una “masacre”.

Parte de este plan quedó registrado en un cuaderno que fue incautado por la policía, donde detalló sus intenciones.

La verdadera motivación del asesino de Calama

En esos escritos, Meneses expresó su deseo inicial de matar a todos los menores de edad de su colegio, argumentando que buscaba evitar que crecieran y enfrentaran el abandono de la vida adulta.

Sin embargo, con el paso del tiempo, modificó su objetivo y planteó atacar tanto a estudiantes como a adultos, para luego quitarse la vida.

Los informes policiales internos han sido categóricos al calificar lo ocurrido como “una masacre”. Lo anterior, considerando la violencia desplegada, la cantidad de víctimas y el nivel de preparación.

En esa línea, una fuente ligada a la investigación señaló al citado medio que “la violencia ejercida, la multiplicidad de víctimas y la planificación del ataque nos hacen pensar que el imputado quería emular el tipo de ataques escolares que ocurren en Estados Unidos”.

Este antecedente se suma a otros hallazgos realizados durante el fin de semana por la Brigada de Homicidios de la PDI.

En el domicilio del agresor, específicamente en su dormitorio, los detectives encontraron otras armas blancas, como cuchillos. Estos contenían inscripciones vinculadas a autores de masacres escolares en Estados Unidos.

Y no solo eso. Junto con este hallazgo, los detectives también encontraron otros objetos relevantes, como una caja de hachas vacía, una balaclava negra recortada, tipo pasamontañas, una caja de antidepresivos y un bolso tipo muslera de carácter militar.

Respecto a los medicamentos, trascendió que el joven padecía un trastorno psiquiátrico, situación que ya estaba en conocimiento de los profesores de su establecimiento educacional.

Mientras tanto, la Fiscalía avanza en la preparación de la formalización, donde solicitará la medida cautelar de prisión preventiva.

El imputado enfrentará cargos por un homicidio calificado consumado y tres en grado de frustrado, en una audiencia fijada para este martes 31 de marzo.