Gran consternación ha generado el asesinato de Inés Nieves Sancho, religiosa de 77 años que degollada por desconocidos y cuyo cuerpo fue hallado el pasado lunes en la localidad de Nola, en República Centroafricana.
En la noche del domingo, “sus agresores se introdujeron en su habitación y la llevaron al centro que dirigía para las jóvenes, donde la decapitaron”, escribió Vatican News.
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“No hubo reivindicación, pero según un diputado local, este asesinato podría estar ligado al tráfico de órganos humanos, y a los numerosos asesinatos rituales en la región“, añadió el medio vaticano.
“Unos desconocidos entraron por el portal trasero, y la arrastraron hacia la maleza que hay detrás de la casa para degollarla. No se llevaron nada, parece que vinieron sólo para matarla”, comentó a AFP el abad Isaie Koffia, vicario general de la diócesis de Berberati, de la que depende la localidad de Nola, donde estaba instalada la monja desde hacía 10 años.
Un portavoz de la diócesis de Burgos (norte) explicó a la AFP que habló con un obispo español también oriundo de esa provincia castellana, e instalado en otro lugar de la República Centroafricana. “Me comentó que no sabían las razones del asesinato, que nadie se había atribuido la responsabilidad”, afirmó.
Según ese obispo, “fue más bien degollada: le dieron cortes en el cuello hasta matarla, pero no le cortaron del todo la cabeza“, narró el portavoz.