Grabación de la familia fue clave en audiencia contra imputado por muerte de carabinero en Quilleco
“No le importaba disparar”, incluso contra policías. Esa frase, captada en una grabación hecha por la propia familia del imputado, fue uno de los antecedentes que más pesó en la audiencia en que se decretó la prisión preventiva de Mauricio Cerda Albornoz.
El hombre de 58 años está acusado del homicidio del sargento segundo de Carabineros Jaime Urrea Burgos en Quilleco, región del Biobío, ocurrido la noche del domingo 4 de octubre.
Según informó ADN Radio, el Juzgado de Garantía de Los Ángeles acogió la solicitud del Ministerio Público y fijó además un plazo de cuatro meses de investigación.
El video que la Fiscalía puso sobre la mesa
La Fiscalía presentó ante el tribunal esa grabación, realizada por familiares del acusado. En ella, de acuerdo con lo expuesto en la audiencia, Cerda habría manifestado que no le importaba disparar, incluso contra funcionarios policiales.
Para el Ministerio Público, el registro es un antecedente que demostraría la intención de causar la muerte de los uniformados. Es decir, que el disparo no habría sido un hecho aislado ni impulsivo, sino algo que el imputado ya había anticipado.
La medida cautelar más gravosa, la prisión preventiva, se pidió invocando el artículo 416 del Código de Justicia Militar, norma que sanciona el homicidio de un carabinero en ejercicio de sus funciones. La jueza Claudia Aguilera dio lugar a la petición.
Del asado familiar al fatal disparo
Todo comenzó durante un asado familiar. Según los antecedentes expuestos, el acusado adoptó una actitud violenta y agredió y amenazó con una escopeta a su pareja.
Fue su hijo menor de edad quien llamó en dos oportunidades a Carabineros, advirtiendo que su padre estaba armado y cada vez más agresivo.
El sargento Urrea llegó a la vivienda equipado con chaleco antibalas y casco. Se acercó a la habitación donde permanecía Cerda y le ordenó salir y entregar su arma.
El imputado respondió que saldría de inmediato. Sin embargo, al abrirse la puerta se produjo un primer disparo.
Pese a las órdenes de los carabineros para que depusiera su actitud, el hombre habría recargado la escopeta y efectuado un segundo disparo, que terminó con la vida del funcionario de 40 años.
El Ministerio de Seguridad Pública, como querellante (es decir, parte acusadora en el proceso), solicitó considerar además la Ley Naín Retamal, que refuerza la protección y las facultades de las policías.
Un carabinero a punto de jubilar
Jaime Urrea tenía 18 años de servicio y estaba próximo a jubilarse. Había llegado desde Santiago buscando una vida más tranquila junto a su esposa.
En Quilleco era reconocido por su cercanía con la comunidad. Durante su despedida, su familia exigió justicia y pidió que ningún otro carabinero perdiera la vida en servicio.
Sus restos fueron cremados en San Pedro de la Paz, tras una misa realizada en la Catedral de Los Ángeles.