¿Giro en el caso Rojas Vade? Investigan tráfico de llamadas tras alzamiento del secreto bancario
Estamos recopilando más antecedentes sobre esta noticia, quédate atento a las actualizaciones
El caso de Rodrigo Rojas Vade sumó antecedentes que podrían marcar un punto de inflexión en la indagatoria.
Bajo ese escenario, los equipos del ECOH de la Fiscalía, junto a la PDI, recopilaron información técnica que ahora resulta clave para reconstruir lo ocurrido en la madrugada del 11 al 12 de marzo, cuando fue encontrado herido en la Ruta 78.
En ese contexto, uno de los elementos más cruciales apunta al análisis de su teléfono móvil, cuyos registros exhiben un comportamiento que abre nuevas interpretaciones sobre el caso.
¿Qué dijeron los últimos peritajes sobre el caso Rojas Vade?
De acuerdo a lo consignado por la Unidad de Investigación de Bío Bío, el dispositivo del exconvencional registró más de 995 conexiones a distintas antenas durante los días previos al hecho.
Estos datos, recopilados a través de un reporte de la compañía telefónica, permitieron establecer los puntos donde se activó su señal entre el 1 y el 12 de marzo.
Los resultados evidencian un patrón claro: el teléfono se mantuvo prácticamente sin desplazamientos relevantes fuera de su domicilio en Pomaire.
Incluso, la noche del incidente y las horas posteriores, la actividad se concentró únicamente en esa zona y en el sector de la Ruta 78, donde fue hallado.
Este dato, según fuentes ligadas a la causa, debilita la hipótesis de un eventual secuestro, ya que no existen registros que den cuenta de traslados a otros puntos.
Sumado a esto, los peritajes han reforzado una línea que ya venía tomando fuerza: la posibilidad de un autoatentado.
De hecho, la falta de desplazamientos significativos y la trazabilidad del teléfono han comenzado a inclinar el análisis hacia esa dirección.
A esto se suma otro componente fundamental: las coincidencias entre las amarras encontradas en el lugar donde apareció el exconstituyente y otras similares halladas en su domicilio.
En tanto, una fuente cercana a la investigación reveló que los números de serie coinciden, lo que significó un cambio importante en el enfoque del caso.
Un complejo momento personal
Junto a lo anterior, testimonios recabados por las autoridades, Rojas Vade atravesaba un complejo momento personal.
Tras su condena por estafa residual en 2023, su rutina se había reducido principalmente a su entorno familiar en Pomaire.
Además, su actividad laboral también se habría visto afectada, especialmente luego de que circularan mensajes en redes sociales que llamaban a evitar sus servicios como conductor.
Ese aislamiento, según se desprende de los registros, también se refleja en su bajo nivel de comunicaciones: apenas una docena de llamadas, concentradas en contactos cercanos como sus padres y su hermana.
Cabe señalar que la investigación sigue abierta y aún quedan piezas por encajar. Entre ellas, el levantamiento del secreto bancario, ya autorizado por el tribunal, el cual busca determinar movimientos financieros que podrían aportar claridad, como la eventual compra de los elementos utilizados en el hecho.
Por su parte, los peritajes sobre los rayados encontrados en su cuerpo y otros objetos incautados siguen en desarrollo, mientras los análisis no han logrado identificar participación de terceros hasta ahora.
En paralelo, la PDI y la Fiscalía intentan obtener una nueva declaración del exconvencional. En un primer intento, su estado de salud lo impidió; en el segundo, aseguró no recordar lo ocurrido.
Por ahora, lo único confirmado es que, antes del incidente, Rojas Vade salió de su domicilio y acudió a una botillería en Melipilla, sin registrar consumo de alcohol, según el informe del Servicio Médico Legal.
Por último, desde la familia optaron por no emitir declaraciones, mientras el caso continúa avanzando en silencio, pero con un foco cada vez más definido.