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El Presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en Ñuble y Biobío debido a incendios forestales de gran magnitud, ocasionando evacuaciones masivas y despliegue de recursos. Esta medida permite una respuesta más ágil del Estado ante calamidades públicas, designando un Jefe de la Defensa Nacional para coordinar Fuerzas Armadas, restringir derechos si es necesario y disponer de recursos de forma expedita. Se busca acelerar la movilización de ayuda humanitaria, implementar ayudas directas a damnificados y evaluar la duración del estado de catástrofe según evolución de los siniestros.

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La madrugada de este domingo, el Presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, en medio de la compleja emergencia por incendios forestales de gran magnitud.

La situación —según se indicó— ha derivado en evacuaciones masivas, un despliegue intensivo de recursos y una coordinación permanente entre los distintos organismos que trabajan en terreno.

Pero, en lo concreto, ¿qué significa que se declare un estado de catástrofe?

Se trata de un régimen excepcional contemplado en la Constitución, que permite al Ejecutivo actuar con mayor rapidez cuando ocurren calamidades públicas, como terremotos, inundaciones o incendios de gran extensión. La idea principal es agilizar la respuesta del Estado frente a escenarios que superan la capacidad de funcionamiento “normal” de los sistemas de emergencia, indicó La Tercera.

Estado de Catástrofe: más control y coordinación en terreno

Una de las primeras medidas que se habilitan con el estado de catástrofe es la posibilidad de designar a un Jefe de la Defensa Nacional en las regiones afectadas.

Esta autoridad asume la coordinación de las Fuerzas Armadas y colabora con policías y autoridades civiles para reforzar el resguardo del orden público, la protección de infraestructura crítica y el apoyo logístico en las labores de emergencia.

Junto con eso, también se abre la opción de restringir derechos y libertades específicas, como la libertad de movimiento o de reunión, siempre que sea “estrictamente necesario”. Esto, por ejemplo, podría facilitar evacuaciones, controlar accesos a zonas peligrosas o evitar acciones que terminen agravando la situación.

Recursos más rápidos para enfrentar la emergencia

Otro punto clave es el uso expedito de recursos. En palabras simples, el Ejecutivo puede disponer de bienes y recursos de forma más rápida, gracias a la simplificación de procedimientos administrativos y contractuales. Así, se busca acelerar la movilización de personal, maquinaria, aeronaves, combustible, insumos médicos y ayuda humanitaria, además de permitir la reasignación de fondos para enfrentar la emergencia.

En el plano social, la medida también facilita la implementación de ayudas directas a las personas damnificadas, como albergues, alimentación, apoyo sanitario y eventuales beneficios económicos, coordinados con gobiernos regionales y municipios.

Finalmente, se recalcó que el estado de catástrofe tendrá una duración acotada y será evaluado de manera permanente, dependiendo de cómo evolucionen los siniestros y de cuándo existan condiciones para avanzar hacia la normalización.