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El caso de la muerte de Francisca Millahual en Temuco sigue generando controversia, con Emanuel Ochoa como principal sospechoso. Ochoa rompió su silencio y dio su versión de los hechos, afirmando que la víctima se disparó accidentalmente con una pistola tras jugar con ella. Sin embargo, la Fiscalía contradice esta versión, ya que las pruebas no coinciden con el relato de Ochoa. Tras una serie de eventos posteriores, Ochoa fue formalizado por femicidio y porte ilegal de arma de fuego, siendo puesto en prisión preventiva. El relato del imputado no concuerda con la escena del crimen ni con las lesiones de la víctima, y el Ministerio Público informó la ausencia de restos de pólvora en las manos de Millahual, lo que cuestiona la versión de Ochoa.

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El caso de la muerte de Francisca Millahual sigue tomando nuevos giros a medida que se conocen más detalles sobre los hechos ocurridos en Temuco.

En este contexto, Emanuel Ochoa, el principal sospechoso, rompió su silencio y entregó su versión de los hechos, que contrasta con las pruebas presentadas por la Fiscalía.

Recordemos que su declaración ante la PDI ha generado más dudas que certezas sobre lo ocurrido la noche del crimen.

¿Qué dijo el tío de Francisca Millahual?

Según reveló un reportaje de Meganoticias, en su relato el hombre comenzó situando los hechos en el tiempo, indicando que el jueves 2 de abril fue a la casa de su madre y que esta le informó que se iría a Santiago, dejando a Francisca a cargo de la vivienda.

De acuerdo a su versión, el viernes no la vio, pero el sábado la encontró en compañía de un amigo, en estado de ebriedad, y con marihuana en su poder.

Entre a la casa, ahí vi a Francisca que estaba con otro amigo, estaban tomando vino y cerveza, además estaban fumando marihuana”, sostuvo, quien mencionó que pasó aproximadamente 30 minutos con ellos antes de retirarse.

Posteriormente, se dirigió a otros lugares, pasando la noche en la vivienda de un amigo en un campamento.

Entre a su casa y me dormí en un colchón que tenía en el living”, aseveró.

La situación se tornó más compleja el domingo, cuando Ochoa afirmó haber conversado nuevamente con su sobrina.

Me contó que estaba estudiando para la universidad, me dijo que quería ir a Líder para comprar unas cosas que necesitaba, quería cocinar para vender”, puntualizó.

“Compramos más vino, una botella de dos litros. Regresamos a la casa y seguimos tomando vino y escuchando música”, añadió.

“Comenzó a decirme que era loca y empezó a jugar con el arma”

Sin embargo, la narración dio un giro cuando Ochoa detalló cómo Francisca comenzó a jugar con una pistola de su propiedad.

Comenzó a decirme que era loca y empezó a jugar con el arma, apuntándose en el cuello“, declaró.

Lo que siguió fue aún más grave, pues el imputado aseguró que cuando intentó quitarle el arma, ella se alejó y se disparó accidentalmente.

Le dije que parara, incluso me apuntó a mí (…) ella se alejó de mí, se puso la pistola en el cuello y disparó cayendo al piso”, recordó.

“La tomé y la dejé donde fue encontrada”, complementó.

Después de un rato, Ochoa salió a fumar en la entrada de la casa y, tras un tiempo, decidió caminar hasta el campamento, donde buscó a su amigo Manuel.

“Me preguntó qué me había pasado, porque me vio choqueado, pero no le dije nada”, agregó. Fue entonces cuando Manuel le consiguió una bicicleta negra, con la que Ochoa regresó a la casa.

En la vivienda, tomó el arma que había quedado en el suelo y se dirigió hasta la ribera del río Cautín. “La tiré en la orilla, pero no cayó en el agua”, confesó.

Después de eso, fue a la parada del bus, donde subió en Venecia hasta Easy. Luego tomó otro bus hacia Panguipulli, aunque se bajó en Lanco.

Cerca de las 19:00 horas, estaba atardeciendo. Desde ese día lunes pasé la noche en Lanco”, aclaró.

A partir de ahí, Ochoa caminó e hizo dedo, durmiendo en un campo cercano a Panguipulli antes de regresar nuevamente a Lanco.

La confesión de Emanuel Ochoa

Pasaron varios días hasta que un joven le indicó que había una micro abandonada en una estación de servicio fuera de funcionamiento, donde durmió los días siguientes.

Ante las preguntas de los investigadores, Ochoa explicó cómo obtuvo el arma: “Me la había prestado un conocido, un amigo de la población, la tenía en un bolso”.

Cuando fuimos a comprar a Ericson, le dije a ella que sacara mi billetera del bolsillo, ahí me imagino que la vio (…) El arma era un revólver, un .22, tenía una bala, porque las otras ya las había disparado”, expresó.

Junto a lo anterior, puntualizó que el domingo 12 de abril ingresó a una iglesia en Lanco, sintiendo que “estaba mal”.

Tras escuchar el culto, los asistentes se enteraron de que vivía en la calle y lo invitaron a comer. Cuando llegó a la casa de quienes lo acogieron, decidió contarles lo sucedido.

Señalé que me quería entregar, ellos me dijeron que era lo mejor que podía hacer, por eso me acompañaron a Carabineros”, afirmó, añadiendo que, en ese momento, la PDI llegó al lugar.

Cabe destacar que Emanuel Ochoa Navia fue formalizado este lunes por los cargos de femicidio y porte ilegal de arma de fuego, quedando en prisión preventiva.

En tanto, el fiscal Patricio Montecinos señaló que el relato del imputado no coincide con el lugar del suceso ni con las lesiones de la víctima.

Por su parte, el Ministerio Público informó que no se hallaron restos de pólvora en las manos de Francisca Millahual, lo que refuerza la discrepancia con la versión de Ochoa.