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El empresario Jorge Vera sufrió un secuestro de ocho días luego de ser interceptado por tres vehículos en su domicilio de Santiago. Uno de los involucrados, José Rafael Salazar Torres, en prisión preventiva, aseguró que fue forzado a participar. Salazar relató que le ofrecieron $1 millón para trasladar a un enfermo, sin saber que era un secuestro. Tras ser amenazado con un arma, Vera fue llevado a un taller en Cerro Navia, donde un individuo con acento venezolano lo mantuvo bajo vigilancia.

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El pasado 21 de abril, Jorge Vera, empresario del rubro ferretero y aficionado a la hípica, vivió el inicio de una pesadilla que se prolongaría por ocho días. Según la investigación, tres vehículos interceptaron a Vera en Ricardo Morales 2960, justo cuando se aproximaba a su domicilio.

Uno de los involucrados, José Rafael Salazar Torres (31), detenido posteriormente y en prisión preventiva, aseguró que su participación fue circunstancial y bajo amenaza, consignó La Tercera.

Según comentó, no tenía conocimiento de que estaba participando en un secuestro y su rol fue el de manejar uno de los vehículos donde trasladaron a Vera desde San Miguel a un taller ubicado en Cerro Navia. “Me ofrecieron trasladar a un enfermo por $1 millón”, confesó.

Salazar relató ante los investigadores cómo se desarrolló la jornada: “Cuando llegué al lugar vi un automóvil marca Subaru, color azul, ocupado por tres personas que no conozco, pero el conductor me indicó que me pusiera detrás de él, por lo que nos movimos por unas calles y llegamos a una casa donde una mujer le pasó una mochila a uno de los ocupantes del Subaru”.

Añadió detalles de la tensión que vivió: “Luego transitamos por otras calles y una autopista, manteniéndome atrás del Subaru. Fue así que luego de unos 30 a 40 minutos, uno de los ocupantes del Subaru se baja con una pistola y corre hacia una camioneta marca Ford de color azul, donde a la fuerza bajan a una persona de edad. Al ver lo que ocurrió, intenté escapar, pero el tipo de la pistola me apuntó y me pidió que lo siguiera”.

Torres relató también otras amenazas con arma de fuego: “Avanzamos como tres a cuatro cuadras y la Subaru se detuvo, se bajó uno de sus ocupantes, me apuntó con una pistola y me señaló que si no obedecía, me mataría”.

Finalmente, el empresario fue trasladado a un taller mecánico en Cerro Navia, donde permaneció los primeros días del secuestro. 

“Esta persona era extranjera y su acento era de venezolano, estaba con su rostro tapado. Él era quien recibía indicaciones a través de un teléfono celular y me pidió transitar por distintas calles, ingresando así a la Autopista Central y luego a otra autopista, llegando a la comuna de Cerro Navia, donde existía un taller mecánico, al cual ingresé de frente”, detalló el testigo.