Como ocurre cada 11 de septiembre, diversas figuras nacionales son recordadas en medio de otro aniversario del Golpe Militar en Chile. Es por esto que es imposible no recordar a Víctor Jara, uno de los músicos más influyentes de la canción popular, y que falleció en Dictadura.
Varias son las canciones que han marcado a distintas generaciones, como el caso de Luchín, el tema que cuenta la vida de este niño que jugaba “con sus manitos moradas. Con la pelota de trapo. Con el gato y con el perro”. La verdad es que el menor del que habla Víctor en esta pieza musical no es ficticio, es alguien completamente real, y hoy ya tiene 48 años.
Luis Iribarren, en el invierno de 1970 fue adoptado por Víctor Jara, quien lo encontró cuando tenía cerca de un año en una población ubicada en lo que hoy se conoce como Pudahuel. Sin pensarlo dos veces, el cantautor lo adoptó, le dio sus dos apellidos y se hizo cargo de su cuidado: así fue por un tiempo Luis Jara Martínez.
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En conversación con el diario La Segunda, Luis, quien hoy es abogado, cuenta que la historia que se cuenta en Luchín, es completamente real: “Debe haber sido entretenido para él cuando aprendí a hablar. Lo pienso porque por algo me enseñó la poesía, me grabó recitándola y la incluyó en el principio de la canción”.
Este hombre contó además que la idea de Víctor era poder crear un videoclip de este tema, pero nunca se pudo filmar porque “pasó lo que todos ya sabemos”.
Luego de la muerte del cantante, Eugenia Martínez, quien también ayudó en la adopción del menor, decidió hacerse cargo de él junto a su marido. Fue así como Luis cambió de identidad nuevamente, para finalmente convertirse en Luis Iribarren Martínez.
“Tengo imágenes congeladas de Víctor, pero no recuerdos vívidos. Me acuerdo de su Renoleta, de un perrito, de la casa. Deben ser parte de la fantasía que se ha creado en mi cabeza desde que era pequeño. Al no tener recuerdos, al final es como si uno los creara porque la gente también te los inculca. Mi mamá me contaba por ejemplo, que Víctor me llevaba a los ensayos. Yo no me acuerdo de eso, pero mucha gente me ha dicho que eso era así, que él andaba conmigo y que se preocupaba de mí”, recordó Luis, ante la figura de quien fuera su padre.
El es Luis Iribarren. 44 años, abogado y casado. Hijo adoptivo de Victor Jara e inspirador de la canción "Luchin" pic.twitter.com/fL2zuAfF0k
— Carlos Müller (@carlosmullerb) 18 de septiembre de 2014
Siguiendo el legado de su padre en el Sename
El abogado explica que Víctor apareció en el momento indicado en su vida, cuando más lo necesitaba, cuando requería un rol paterno. Además, también sintió que el intérprete de El derecho de vivir en paz le dejó una responsabilidad que no podía dejar de lado.
“Me dejó como tarea continuar con lo que él defendía y con lo que mi propia familia postulaba, esa sí que es una carga, porque siempre tuve que tomar muchos resguardos, como no decir quién era, pensar mucho si participaba o no en partidos políticos y el deber de no decepcionar, porque la gente es súper crítica y si hubiesen sabido que el Luchín era un descarriado o un loco, hablarían muy mal del Víctor”, agregó Luis, quien reconoció que por eso decidió estudiar Derecho, casi como en una búsqueda de hacer justicia.
Y en una manera de seguir con su legado, Luis hoy está dedicado a ayudar a los niños, ya que según él, son los más indefensos, sobre todo los que están en el Sename.
“A mí me rescataron. Si yo me hubiese quedado donde nací, quizás en dónde estaría ¿Preso? ¿Muerto? ¿En la calle? ¿Sería un delincuente? Sería cualquier otra cosa menos lo que soy hoy. Ahí tienes una demostración de que si agarras a un niño, te preocupas y lo ayudas en el desarrollo de su vida, puedes convertirlo en otra persona”, concluyó ‘Luchín’, quien aseguró que todo es posible con la movilidad social.