La muerte de Ornella Uribe, cabo segundo de Carabineros de 26 años, continúa generando conmoción en la región de Coquimbo.

Aunque la institución informó que la funcionaria habría atentado contra su vida al interior de dependencias de Labocar en La Serena, su familia sostiene que detrás de su fallecimiento existió un largo historial de violencia de género que hoy los lleva a sospechar que se trata de un suicidio femicida.

La joven, oriunda de Freirina, falleció el pasado 15 de mayo tras utilizar presuntamente su arma de servicio mientras cumplía funciones. Sin embargo, para sus cercanos, su muerte no puede analizarse de forma aislada.

En conversación con BioBioChile, su madre, Rosita, asegura que durante meses Ornella fue víctima de violencia intrafamiliar por parte de su entonces pareja, Esteban, situación que derivó en múltiples denuncias, una orden de alejamiento e incluso un cambio de residencia gestionado por la institución.

“Cuando me enteré de todo lo que le hacía a mi hija, hice la denuncia. Ya no daba más”, relató.

Mamá de Ornella Uribe y las primeras alertas

Familiares y amistades afirman que el comportamiento de Ornella comenzó a cambiar drásticamente tras iniciar la relación.

Según recuerdan, dejó de vestir como acostumbraba, se alejó de sus seres queridos y comenzó a aislarse progresivamente. También aparecieron señales físicas de agresiones que, aseguran, eran imposibles de ocultar.

Era otra persona. Antes era extrovertida, alegre. Hacía manualidades“, recordó una de sus mejores amigas.

Su madre también detectó tempranamente señales de control y violencia psicológica.

Uno de los episodios que más recuerda ocurrió cuando Ornella se preparaba para asistir a un cumpleaños familiar. Tras bajar vestida con tacos y un vestido, su pareja reaccionó negativamente, provocando que la joven terminara llorando en el baño y cambiándose de ropa.

Ese tipo le levantaba la ceja y Ornella bajaba la mirada“, afirmó Rosita.

Las grandes dudas tras su muerte: sospechan de extraña nota y las circunstancias de su muerte

La situación escaló hasta que la familia interpuso denuncias por violencia intrafamiliar. A raíz de ello, Esteban quedó con una orden de alejamiento y Ornella fue trasladada a una residencia institucional.

Según recuerda su madre, ese cambio representó un alivio para la joven.

“Era como si hubiese respirado”, señaló.

Por eso, el fatal desenlace ocurrido semanas después sigue generando interrogantes entre sus cercanos.

Rosita asegura que le habían informado que, debido al contexto de violencia que atravesaba su hija, no portaría armamento durante un periodo determinado. Sin embargo, Ornella falleció utilizando precisamente su arma de servicio.

Además, sostiene que la orden de alejamiento no se estaba cumpliendo, ya que vecinos le enviaban fotografías que mostraban encuentros entre ambos.

Otro elemento que alimenta las dudas de la familia es una supuesta nota encontrada tras su muerte.

Según relató su madre, el escrito solo contenía instrucciones para alimentar a su gato, la marca del alimento y su deseo de ser cremada.

¿A quién le dejó esa nota?“, cuestionó.

Investigación bajo la Ley Antonia

Tras el fallecimiento, el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG) inició coordinaciones con Carabineros, la PDI y el Ministerio Público para reunir antecedentes que permitan esclarecer lo ocurrido.

La indagatoria busca determinar si el caso podría encuadrarse dentro de la figura de suicidio femicida, incorporada por la Ley Antonia y que reconoce aquellos casos en que una mujer se quita la vida tras sufrir violencia de género sistemática.

Las amistades de Ornella también han impulsado esta tesis y solicitaron que la investigación se realice con perspectiva de género.

“Queremos justicia y que este caso sea investigado bajo la Ley Antonia, porque creemos que es importante comprender el contexto de violencia que muchas veces existe detrás de estos hechos”, señalaron en un comunicado.

Mientras la investigación avanza, su familia insiste en que la historia de Ornella no puede reducirse únicamente a su muerte.

Para ellos, detrás de ese desenlace existieron meses de control, aislamiento, agresiones y miedo que hoy buscan que sean considerados por la justicia.