La búsqueda de Thae Ignacia Loiza Galaz terminó después de 12 días, cuando detectives la encontraron cubierta con cartones en la intersección de Huérfanos con Bandera, en pleno centro de Santiago. Sin embargo, el hallazgo de la exconcejala de Graneros también permitió conocer una serie de antecedentes que marcaron sus últimos años, que informó la Unidad de Investigación de Bío Bío.
La mujer trans de 33 años, quien fue electa como concejala por el Partido por la Democracia (PPD), aseguró a la policía que permanecer en la calle era una decisión voluntaria.
“Me encuentro en situación de calle por decisión propia”, señaló Loiza al momento de ser ubicada. Además, descartó querer retomar el vínculo con sus cercanos: “No quiero dar mayores detalles de la situación en la que me encuentro y no quiero contactar a mi familia”.
Según los antecedentes recopilados durante la búsqueda, el consumo problemático de alcohol y drogas habría sido uno de los factores relevantes en su situación actual.
La búsqueda de la exconcejala de Graneros Thae Loiza en Santiago
El rastro de la exautoridad municipal se perdió el pasado 5 de agosto, cuando salió caminando desde el departamento de una amiga en Ñuñoa, lugar donde se estaba quedando.
Para determinar qué había ocurrido, detectives entrevistaron a familiares, amistades, exparejas y compañeros de trabajo. También analizaron distintas cámaras de seguridad.
Los registros disponibles permitieron establecer que Loiza abandonó el inmueble por sus propios medios y sin compañía, descartándose inicialmente la participación de terceras personas.
La investigación tuvo algunas complicaciones, ya que había transcurrido cerca de una semana cuando comenzó la revisión de cámaras y varios registros privados ya habían sido eliminados debido a su capacidad de almacenamiento.
Pese a ello, distintos testimonios comenzaron a situarla en Santiago Centro, donde habría sido vista deambulando junto a personas en situación de calle.
Finalmente, un operativo que involucró a cerca de una docena de detectives, además de funcionarios municipales y Carabineros, permitió encontrarla en Huérfanos con Bandera.
Aunque aparentemente estaba en buenas condiciones físicas, rechazó ser trasladada a un recinto policial o asistencial.
“Como no tengo una orden de detención, no me pueden trasladar de manera obligada”, sostuvo ante los funcionarios.
El subprefecto Juan Reyes, jefe de la Brigada de Homicidios de Rancagua, explicó que las diligencias permitieron “establecer una cronología de sus acciones al momento de la desaparición”.
Según indicó el oficial, Loiza habría decidido mantenerse alejada de familiares y amistades porque, “producto de la adicción a las drogas y el consumo de alcohol, no quería tener problemas con sus amistades ni familiares”.
Por ello, agregó, “prefería vivir en la calle de forma libre, evitando dar explicaciones o tener conflicto con las demás personas”.
Un episodio previo relacionado con consumo de medicamentos
Los problemas vinculados al consumo ya habían quedado registrados anteriormente en antecedentes policiales y judiciales.
El 11 de noviembre de 2025, Carabineros y personal de Seguridad Municipal de Graneros acudieron hasta una vivienda de Villa Rafael Carvallo luego de recibir una emergencia.
En el lugar, una amiga de Loiza informó que la había encontrado “tumbada boca abajo y con espuma en su boca” en uno de los dormitorios, luego de que consumiera una importante cantidad de clonazepam en comprimidos de 2 miligramos.
Debido a que no había ambulancias disponibles, la entonces concejala fue trasladada en una camioneta municipal hasta el Hospital Santa Filomena de Graneros.
Los antecedentes fueron posteriormente informados al Ministerio Público. Sin embargo, la Fiscalía resolvió “abstenerse de toda investigación en el presente caso”, tras determinar que “los hechos relatados en la denuncia no son constitutivos de delito”.
La condena por certificados médicos falsos
Antes de su desaparición, Loiza también había enfrentado una causa judicial por presentar certificados médicos falsificados para justificar sus ausencias al Concejo Municipal de Graneros.
Como concejala debía participar en tres sesiones ordinarias mensuales y su dieta, que superaba levemente el millón de pesos, dependía de su asistencia o de que sus ausencias fueran correctamente justificadas.
Según estableció la sentencia, presentó 13 certificados médicos falsos “con la finalidad de que no se le descontara parte de su remuneración”.
Diez de aquellos documentos aparecían firmados por un médico que había fallecido en junio de 2019, antes de las fechas señaladas en las licencias. Los otros tres correspondían a otro facultativo que, de acuerdo con la investigación, “jamás ha atendido de manera alguna a la imputada”.
La resolución estableció que Loiza adquiría los documentos a través de una coimputada, pagando $10 mil por cada certificado. Posteriormente, estos eran completados con diferentes fechas y diagnósticos.
El tribunal calculó un perjuicio económico de $2.585.622 y la condenó a 61 días de presidio menor en su grado mínimo por los certificados médicos falsos, además de 541 días de presidio menor en su grado medio por la obtención fraudulenta de remuneraciones.
El cumplimiento efectivo de las penas fue reemplazado por remisión condicional, quedando bajo vigilancia de Gendarmería durante el periodo correspondiente.
Causa por violencia intrafamiliar
A este historial se suma otra causa judicial en la que Loiza figura como víctima.
Según el Ministerio Público, el 3 de enero de 2026 tuvo una discusión con su hermano, Carlos Cristian Loiza Galaz, al interior del domicilio que ambos compartían en Graneros.
Durante el episodio, el imputado presuntamente se abalanzó sobre ella y le dio “dos cachetadas en el rostro”.
Loiza fue atendida posteriormente en el Hospital de Graneros, donde se constató un “eritema en la zona cigomática derecha del rostro”.
Aunque las lesiones fueron calificadas clínicamente como leves, la Fiscalía investigó el episodio como lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar.
El Ministerio Público solicitó para el acusado una pena de 540 días de presidio menor en su grado mínimo y la prohibición de acercarse a su hermana durante un año.
La audiencia de juicio oral simplificado fue reprogramada para el próximo 27 de agosto a las 11:30 horas.
Estos conflictos, junto con su salida del Concejo Municipal y el deterioro de sus vínculos personales, habrían influido en su posterior traslado a la Región Metropolitana. Antes de desaparecer había trabajado en una hamburguesería de La Florida y se alojaba con una amiga en Ñuñoa.
Tras ser encontrada, no obstante, Thae Loiza fue enfática frente a los policías: no quería regresar con su familia y su intención era continuar viviendo en la calle.