Micaela García tenía 21 años, era estudiante universitaria y vivía en la ciudad de Gualeguay, 240 km al noroeste de la capital argentina. Despareció el pasado 2 de abril luego de ir a un local nocturno a bailar y su cuerpo fue encontrado este sábado con huellas de una brutal violación y aún más cruento asesinato.

Sebastián Wagner la secuestró, abusó sexualmente de ella y luego la estranguló hasta quitarle la vida, en un crimen que aún provoca repercusiones y conmoción en Argentina. No sólo destruyó a los cercanos a Micaela, sino que también a su propia familia y específicamente a su hermano.

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El asesino tiene un gemelo llamado Maximiliano, que es un hombre trabajador y honrado que se ha visto directamente afectado por los crímenes y abusos de su familiar, quien con anterioridad había sido arrestado y condenado por dos violaciones, pero fue dejado en libertad condicional por orden del juez.

La vida de Max se transformó en un calvario, su propio hermano incluso lo acusó de haber sido él el responsable de algunos de sus delitos y ahora tras el homicidio de Micaela, sacó la voz para pedir perdón y condenar las acciones de su gemelo.

“Me sorprendió que esté libre después de haber sido condenado por dos violaciones, una persona así no está bien y no tendría que estar libre. Así no hace lo que hizo (…) Mi hermano tendría que estar preso. La pena de muerte no se la deseo a nadie, pero que no salga más”, señaló Maximiliano a los medios trasandinos.

Según consigna el medio argentino TN, la última vez que los ambos se encontraron fue hace tres años. El honrado trabajador quiere dejar claro que él no es igual que su hermano.

“Una vez me acusó a mí para librarse él de una acusación. Yo estaba trabajando y me llamaron (diciendo) que me habían acusado de una violación. Fui al juzgado, a la municipalidad, firmé papeles y me dijeron que nada tenía que ver. Yo no sé por qué lo hizo. Si se lo dijo algún preso o un abogado. Eso está en la cabeza de él. Yo tenía relación con él pero no mucha. Fui tres veces a la comisaría y una al penal. No me daban ganas de verlo”, agregó el gemelo, cuyo ADN es idéntico al del asesino según determinó la propia justicia argentina.

“Pido perdón por el hermano que tengo, yo soy otro corazón, otra mente. Me siento culpable. Si ustedes se sienten mal, qué queda para mí que soy el hermano gemelo”, dijo entre lágrimas Maximiliano Wagner, el gemelo del hombre responsable de otro femicidio brutal que impacta a los argentinos.